Adaptan aplicación de IA para monitoreo del ciclo de vida del pingüino barbijo en Antártica
Punta Arenas. 13 abril 2026. Durante los últimos años, la inteligencia artificial (IA) ha experimentado un desarrollo constante y el Instituto Antártico Chileno (INACH) se ha mantenido a la vanguardia de estas tecnologías. La bióloga marina Magdalena Márquez Díaz, profesional del programa de Áreas Marinas Protegidas del INACH, lidera desde el año pasado un innovador proyecto de investigación centrado en el uso de cámaras trampa. Esta iniciativa es parte del programa de Áreas Marinas Protegidas (AMP) y es fundamental para el monitoreo de ecosistemas en el Continente Blanco.
Este proyecto de ecología tiene como objetivo principal analizar imágenes de colonias de pingüinos barbijo (Pygoscelis antarcticus) mediante un algoritmo de IA adaptado por Márquez. Esta herramienta permite realizar conteos autónomos para diferenciar entre ejemplares adultos y polluelos, facilitando la determinación de la distribución interanual de las poblaciones y su tiempo de permanencia en las áreas de estudio. Gracias a este esfuerzo hoy es posible conocer con mayor precisión los ciclos de arribo y partida de los pingüinos en las colonias, así como los momentos críticos de fluctuación poblacional en los puntos de monitoreo.
La bióloga marina del INACH indica que las investigaciones en esta área habitualmente surgen de otras necesidades transversales. En este sentido, la profesional establece que la forma óptima de ejecutar este programa «era hacerlo mediante un sistema de visión artificial, el cual se generó y diseñó como una estrategia de seguridad que actualmente puede ser adaptado para la ecología».
Monitoreo autónomo en terreno
Este trabajo se inició en 2022 con la instalación de cámaras trampa con los estándares propuestos por la Convención para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (CCRVMA), como parte de la red de cámaras del Programa de Seguimiento del Ecosistema (CEMP por sus siglas en inglés), que posee una red de sitios a lo largo de la península Antártica.
Durante la temporada estival, un investigador o investigadora se traslada hasta la ubicación de estos dispositivos para retirar las unidades de memoria que almacenan los registros de todo un año. Tras reemplazar la memoria, las fotografías recopiladas son trasladadas al INACH en la ciudad de Punta Arenas, lugar donde Márquez comienza el procesamiento de datos que, gracias al sistema de visión artificial, puede tardar solo un par de horas.
Actualmente, el programa de Áreas Marinas Protegidas cuenta con ocho cámaras trampa operativas para colonias de pingüinos en la península Antártica: tres en la isla Kopaitic, península Antártica (cercana a la base O’Higgins) y cinco en punta Armonía, en la isla Nelson (islas Shetland del sur).
Si bien el enfoque actual del sistema de visión artificial se centra en estimar la cantidad poblacional en un campo de visión, estas herramientas poseen un alto potencial para futuros estudios. Entre las posibilidades se encuentran el seguimiento detallado de la eclosión de huevos, la supervivencia de los polluelos o la detección de cópulas. Asimismo, este material podría analizar la interacción de las aves marinas con otras especies, como la paloma antártica o skúas, conocidas por ser depredadoras de pollos de pingüino y otras aves; como también mortalidades masivas por tormentas o virus como la gripe aviar.
Respecto a las proyecciones tecnológicas, la bióloga marina señala que «otra idea a futuro para determinar con exactitud la especie de pingüino es implementar una métrica de altura mediante otra técnica de inteligencia artificial. Existen diversos mecanismos que no dependen exclusivamente de los colores; las técnicas de IA son múltiples y ofrecen grandes oportunidades para la ciencia».



















