Maldita tarjeta: créditos y deudas en el ojo del estallido social que remece a Chile
Santiago. 29 octubre 2019. Son 9,5 millones de tarjetas de crédito con deudas las que amasa la industria del retail financiero en Chile. No solo es el sector de la economía con más deudores morosos, también uno de los que concentra la mayor cantidad de reclamos por vulneraciones.
Conversamos con clientes y nos convertimos en titulares de tarjetas en cinco multitiendas para poner a prueba las prácticas de la industria del crédito fácil: ventas atadas de seguros; firma a ciegas de contratos; cobros abusivos y tráfico de información desde las AFP, fue lo que encontramos. Una alerta roja más en medio del profundo malestar que hoy sacude al país impulsado por la desigualdad y los abusos del sistema.
*Esta investigación forma parte de la serie “Los abusos de la banca”, un esfuerzo de periodismo colaborativo coordinado por OjoPúblico que revisa las prácticas del sistema financiero en América Latina.
El 8 de octubre, solo 10 días antes del inicio del estallido social de Chile, el Banco Central publicó una cifra alarmante: el endeudamiento de los hogares chilenos alcanzó un récord histórico, llegando al 74,3% del ingreso disponible anual. La alerta, como tantas que desde hace años advierten de la fragilidad e inequidades de nuestro sistema económico y social, pasó desapercibida.
El 18 de octubre la burbuja reventó. En el ojo de la crisis, el costo de la vida, los bajos salarios y el endeudamiento se han levantado como una de las banderas insigne del movimiento social que sacude al país: 11 millones de personas mantienen deudas financieras y de ellas 4,6 millones están morosas, según un estudio reciente de la Universidad San Sebastián y Equifax.
El negro panorama del crédito y el endeudamiento tiene a un protagonista: con más de 9,5 millones de tarjetas activas y con deuda al cierre de 2018, el retail financiero emerge como el sector con el mayor número de morosos de todo el sistema de préstamos en Chile. Es justamente en los segmentos con ingresos medios y bajos de la población –los mismos que hoy impulsan el movimiento de protesta social bajo la consigna “No más abusos”– donde el retail financiero ha penetrado masivamente y con fuerza a punta de créditos.
De manera aislada a la marea de manifestaciones pacíficas que se ha tomado las calles en numerosas ciudades de país, supermercados y multitiendas del retail han sido destruidas y saqueadas. La fachada de una tienda Hites fue impactada con un bus oruga del Transantiago en la comuna de Puente Alto y en Santiago, Valparaíso y Concepción tiendas de las cadenas Abcdin y Corona también han sido vandalizadas.
No son solo la emisión sin freno de tarjetas y los altos niveles de morosidad los que ubican al retail financiero liderando rankings. El sector también despunta en número de reclamos y vulneraciones.
De 2005 a la fecha, el Sernac ha presentado 27 demandas colectivas contra los principales actores del retail financiero, más que en cualquier otra área de negocios bajo su fiscalización. Otro dato: de los más de 57 mil reclamos de clientes en 2018 por abusos en todo el mercado financiero, los servicios de crédito del comercio minorista concentran 50%, muy por sobre la banca, cajas de compensación, aseguradoras y cooperativas de ahorro.
Como parte de la investigación “Los abusos de la banca”, un esfuerzo colaborativo coordinado por OjoPúblico que revisa las prácticas del sistema financiero en América Latina, CIPER se sumergió en el negocio del retail financiero en Chile. Conversó con sus clientes, muchos de ellos inmigrantes que emergen como un codiciado segmento para este mercado. Visitó multitiendas de fast fashion, electrónica y mercadería de la Región Metropolitana y sacó tarjetas de crédito en cinco de ellas: Hites, Tricot, La Polar, Abcdin y Corona.
¿El resultado? Venta atada de seguros sin consentimiento; contratos que nunca están a la vista del cliente; tráfico de datos personales hacia el retail desde las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP); cobros abusivos por mantención de tarjetas y giros en efectivo, y un guión de ventas enfocado en promociones, pero con escasa información sobre comisiones, condiciones y tasas.
A ello se suma el potente lobby del nuevo gremio del retail financiero para influir en leyes clave que hoy se discuten en el Congreso y que endurecerían la normativa de un sector que nada a sus anchas en las aguas de la autorregulación.
Detrás de este negocio están los intereses de parte de las más influyentes familias y grupos económicos del país: Yarur, Larraín Vial, Solari, Heller, Cúneo, Paulmann, Hites, Calderón Voloshinsky, Yaconi Santa Cruz y Pollak Ben-David, entre otras.
Mientras la venta de ropa, computadores y lavadoras cae en las tiendas comerciales, los ingresos por venta de productos financieros suben como espuma. También lo hace el desvelo de millones de personas para quienes la oportunidad de acceder a créditos gracias al retail –su única vía– termina en pesadilla.
La “industria del plástico” hoy amasa una cartera de más de 9,5 millones de tarjetas con deuda. Esta es la historia del rentable negocio del retail financiero en Chile.
Fuente: Ciper



















