Experta de Yale asevera que Chile «no volverá atrás» y que demandas sociales llegaron para quedarse
Santiago. 28 octubre 2019. No hay duda que el viernes 18 de octubre quedará grabado a fuego en los anales de la historia de Chile como el día que dio paso a la peor crisis desde el retorno a la democracia, eventos que han sido seguidos de cerca no solo en América Latina, sino que también en el resto del mundo, con un descontento social generalizado que derivó en masivas protestas, Estados de Emergencia, toques de queda e incluso el envío de una misión de la ONU para informarse en terreno de graves acusaciones de abusos y violaciones a los Derechos Humanos por parte de las policías y las Fuerzas Armadas.
Pero a pocas horas de la llegada del grupo de fiscalizadores, enviados por Michelle Bachelet tras la invitación de La Moneda, se anunció el fin de las restricciones a las libertades personales luego que el presidente Sebastián Piñera comunicara el domingo que el Estado de Excepción Constitucional culminaría la medianoche de este lunes.
Aquello, “con el objetivo de contribuir a que Chile recupere la normalidad institucional” tras diálogos entre el Mandatario y las Fuerzas Armadas y de Orden, según señaló el Gobierno la tarde del domingo a través de un comunicado que incluso difundieron en redes sociales.
El primero de esos estados fue decretado la madrugada del sábado 19 en partes de la región Metropolitana para hacer frente a los incendios y saqueos, con lo cual se dio luz verde a que unidades militares patrullaran las calles. Con las horas y días, esa medida se extendió a otras 13 zonas.
No obstante lo anterior, y pese a lo estipulado por el Ejecutivo, la doctora en Historia Latinoamericana de la Universidad de Yale de Estados Unidos, Andra Chastain, advierte que -a su juicio- nuestro país no volverá a a ser como era antes del estallido social.
“No. No creo que el país simplemente vuelva a la normalidad, como era antes del 18 de octubre. Pienso que las demandas están emergiendo y continuarán evolucionando ya que están viniendo de un grupo muy diverso de personas”, dijo Chastain en conversación con BioBioChile, quien ha basado parte de su trabajo académico en el Metro de Santiago y políticas urbanas de la capital.
En línea con lo anterior, para esta investigadora oriunda de Oregon, la militarización de las calles de la semana pasada junto con “la represión del Estado han entorpecido la aparición” de demandas aún “más claras”.
“¿Cómo pueden las personas reunirse y organizarse para presentar sus sugerencias cuando la libertad de reunión está restringida bajo el Estado de Excepción Constitucional de Emergencia y los toques de queda?”, inquirió.
“Pienso que estas protestas marcarán un punto de inflexión. Futuros gobiernos simplemente no podrán ignorar el clamor popular para una vida digna, con mayor igualdad, mayor participación en los procesos democráticos y para la distribución de la riqueza. Realmente creo que este reciente estallido de protestas cambia la narrativa”, agregó Chastain.
Las protestas y marchas de este movimiento social, que vio coronado su poder de convocatoria la tarde del viernes 25 en Santiago, cuando 1,2 millones de personas salieron a las calles del centro de la capital para demandar cambios reales, tampoco han pasado desapercibidas para Chastain, quien coincidió con el fondo que muchos le dan a esta ola de manifestaciones.
“Pienso que el estallido de protestas masivas en este momento en particular, por esta razón específica –el aumento en el pasaje del Metro– tomó a la mayoría por sorpresa. No obstante, en retrospectiva, las señales de descontento a través de diversos grupos sociales en Chile no eran difíciles de ver”, señaló a BioBioChile.
“De las grandes protestas por las pensiones miserables bajo el modelo privado de AFP, las cientos de miles de feministas que salieron a las calles en marzo demandando equidad de género al paro de profesores de junio y julio, pienso que las personas dejaron suficientemente claro que el actual sistema político y económico no está funcionando para la mayoría de los chilenos”, disparó.
Que la crisis que se vive actualmente en Chile es una respuesta a una larga suma de injusticias acumuladas por décadas no es secreto para nadie, como tampoco que el detonante de todo esto fue el alza de $30 en la tarifa del Metro de Santiago en su hora punta a principios de octubre.
Al respecto, Chastain -quien hizo su tesis doctoral acerca de la historia del subterráneo capitalino en el contexto de cambios políticos y de crecimiento urbano- también tuvo palabras para la gestión del Gobierno.
“Piñera podría haber aprendido de la debacle del Transantiago, que fue planeado bajo la administración de Ricardo Lagos e implementado desastrosamente bajo la de Bachelet en 2007. En ese caso, y creo que también en muchos otros problemas sociales, hay una cierta arrogancia entre líderes y expertos en Chile, reticencia a la hora de ocuparse de movimientos sociales populares”.
“Parece que la mayoría de los líderes políticos y expertos piensan que realizar pequeños cambios al sistema es lo que se necesita, lo que están contentos de hacer ellos mismos, cuando lo que de verdad falta es participación popular a la hora de decidir políticas de corte nacional que afectan las vidas cotidianas de las personas”, sostuvo.
Es por ello que, bajo su análisis, “el descontento es aún más generalizado en Chile. No está siendo orquestado por un partido ni por una figura, sino que es una expresión de la frustración de la gente en contra del status quo local”.
En el contacto con BioBioChile, Chastain también conversó acerca de otros levantamientos populares en contra de políticas abusivas o altamente controversiales.
Siempre en el ámbito del transporte, la académica recordó la revolución de la chaucha de 1949, evento del cual se pueden sacar conclusiones similares si comparamos algunos factores en ambos casos, con 70 años de diferencia.
“La revolución de la chaucha fue un alzamiento que ocurrió en agosto de 1949 como resultado del alza en la tarifa de las micros en Santiago. Hay muchos paralelos con la situación actual, partió.
“Al igual que en las protestas de días pasados, fueron los estudiantes los que reaccionaron primero en contra del aumento y luego las manifestaciones se extendieron rápidamente”, añadió.
“Como hoy, la revolución de la chaucha fue una expresión espontánea de indignación, donde dieron vuelta buses, quemaron autos y derribaron cableado eléctrico”, explicó.
“Tal cual como lo ha hecho Piñera este tiempo, los conservadores de ese entonces culparon a los “subversivos” -al Partido Comunista, que había sido prohibido con anterioridad- en vez de reconocer los problemas económicos de fondo y que impulsaban las protestas”, recordó.
Chastain concuerda con la opinión de varias figuras locales e incluso de la ciudadanía con respecto a que el alza de $30 en la tarifa del Metro fue solo el detonante de una crisis sin precedentes en la historia moderna chilena.
“Aquello simplemente fue la última gota que rebalsó el vaso de los trabajadores que han sufrido aumento de precios en todas las demás áreas de la vida”, indicó.
Sin embargo, y pese a que hay muchos elementos similares, Chastain afirmó que el actual movimiento es aún más amplio y profundo que los que motivaron la revolución de la chaucha.
“Los recientes eventos no son historia repitiéndose. Son mucho más grandes que los que ocurrieron en 1949: rápidamente se extendieron fuera de Santiago y han abarcado un inmenso rango de demandas sociales y económicas, no solo acerca del costo de la vida ni del transporte”, dijo.
Fuente: biobiochile.cl



















