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Diálogo Sur | Noticias y Opinión

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Terremoto Blanco: Cuando Magallanes luchó contra la nieve

Reportaje

Terremoto Blanco: Cuando Magallanes luchó contra la nieve

Terremoto Blanco: Cuando Magallanes luchó contra la nieve

Punta Arenas. 13 agosto 2025. El invierno de 1995 aún marca los recuerdos colectivos de muchos magallánicos, esto producto de las condiciones extremas que se desarrollaron en ese entonces, las cuales, daban muestra de un invierno en particular extremo.  Es de esta manera que desde mediados de julio se tomaron una serie de medidas por parte de las autoridades gubernamentales, culminando el mencionado mes con situaciones dramáticas que comenzaron a exigir la intervención a nivel central.

A comienzos de agosto, el invierno se tornó aún más severo en Chile Sur y Austral, decretando el Gobierno el 7 de agosto de 1995 Estado de Emergencia en la zona entre la Región del Maule y la Región de Magallanes y la Antártica Chilena. Sin embargo, la situación meteorológica se complicó aún más con el temporal más fuerte de aquel invierno y que fue nombrado por los medios de comunicación como “Terremoto Blanco”, debido a su gran magnitud.

El fenómeno meteorológico se caracterizó por condiciones de temperatura extremadamente frías, fuertes vientos, precipitaciones de lluvia y nieve que pocas veces se han registrado en la historia de
Magallanes, afectando a diversas y extensas zonas, con su periodo más crítico entre el 10 y 15 de agosto, en donde se registraron fuertes temporales, los cuales provocaron numerosas emergencias.

Las condiciones registradas por el Servicio Meteorológico de la Armada dan cuenta de un fenómeno global mayor, el cual se veía caracterizado por precipitaciones de nieve, vientos que alcanzaban rachas de hasta 130 kilómetros por hora, siendo afectadas los canales interiores, el Estrecho de Magallanes, lo cual se proyectaba hacia las zonas interiores.

Las bajas temperaturas registradas alcanzaron los -14 grados centígrados, lo cual fue conformando un escenario con efectos devastadores a lo largo y ancho de la pampa patagónica.

La movilización de diferentes recursos e instituciones, tanto privados como estatales, entre ellos vialidad, Ejército, Armada, Fuerza Aérea y Carabineros de Chile permitió activar un operativo en varias dimensiones, realizando un accionar interagencial con el objetivo de llegar con ayuda a sectores aislados, trabajando incansablemente a pesar de las difíciles condiciones climáticas que en ocasiones superaron los -14 grados Celsius y con vientos de 110 kilómetros por hora.

En el marco de este desastre natural el 13 de agosto de 1995, en el Retén de Carabineros de Dorotea, el Cabo Primero Eliecer Medina falleció producto de una explosión tras la ruptura de una cañería de gas producto del peso de la nieve acumulada, lo cual destruyó totalmente el cuartel policial, sumándose así a la lista de mártires de la institución policial.

En este escenario de alta complejidad de variantes, la Armada de Chile realizó múltiples tareas, en donde unidades anfibias, de superficie y aeronavales tuvieron un rol importante dentro de la emergencia, trabajando codo a codo con el resto de las instituciones de Seguridad y Defensa nacional, así como de estamentos gubernamentales.


El rescate

La inclemencia meteorológica extrema había provocado el corte de caminos y rutas claves en la región, como es el caso de la Ruta 9 que une Puerto Natales y Punta Arenas, en esta se registraron cúmulos de nieve que superaron los 4 metros de altura en extensiones que en ocasiones alcanzaban los 150 metros cubriendo la ruta.  Es en este contexto que dos buses de pasajeros quedaron atrapados, entre los cuales se encontraban dos pasajeras que requerían continuar con tratamiento urgente de diálisis en la capital regional; en este contexto el Helicóptero Naval 44, Bo-05 Bolkow, perteneciente a la entonces Fuerza Aeronaval N° 2, logró llegar a las cercanías de Morro Chico para evacuar a las pacientes.

El Contraalmirante Alberto Ahrens Angulo, en ese entonces Teniente Segundo y piloto del Naval 44,  recuerda que “las condiciones no eran favorables pero igualmente se intentó un vuelo tratando de seguir una ruta marcada por la carretera, la cual solo era posible distinguir por los postes del tendido eléctrico y algunas señaléticas propias de la carretera que sobresalían de la nieve; sin embargo,  las condiciones eran tan malas que nos vimos obligados a retromarchar un par de veces al hangar”, comentando que “en uno de los intentos logramos sobrepasar el punto de mayor complicación en la ruta, lo que nos permitió llegar finalmente al lugar donde se encontraba atascado el bus, posando en las cercanías de éste, con las dificultades propias de efectuar un
aterrizaje con nieve suelta y pocas referencias visuales.

Posteriormente y sin cortar rotores, se entregó alimentos para la gente que permanecía en el bus y se procedió al embarco de las personas que requerían diálisis en el helicóptero, las que trasladamos  inmediatamente a Punta Arenas, donde fueron atendidas y sometidas rápidamente al tratamiento requerido”.

Paralelamente se dispuso un dispositivo de rescate terrestre por parte de Carabineros y el Ejército de Chile, en donde mediante el uso de Carros M-113 se buscó llegar a los diferentes puntos en donde se encontraban los buses. La maniobra no rindió los frutos esperados quedando atrapados, por lo cual se optó por el uso de dos vehículos orugas VVT BV-206 D del Destacamento de Infantería de Marina N° 4 “Cochrane”, perteneciente a la “Agrupación de Artillería de Campaña”, en ayuda de la partida inicial. Los vehículos del DIM N° 4 “Cochrane”, dadas sus capacidades técnicas pudieron llegar al primer grupo de rescate y posteriormente a uno de los buses atrapados llevando víveres y ropa de abrigo, para realizar el traslado y establecer un sistema de
rescate, conectando diferentes localidades intermedias, así como  las ciudades de Puerto Natales y Punta Arenas.

En lo que respecta a apoyo logístico, las unidades navales realizaron diversas tareas de distribución de enseres, forraje para animales y alimento concentrado en diversas zonas aisladas como fueron
localidades de Provincia de Última Esperanza, Tierra del Fuego e Isla Navarino.

Entre otras unidades, la LST 95 “Chacabuco” y la AP 41 “Aquiles”, transportaron 6700 y 15600 fardos de alimento para animales respectivamente,  las cuales fueron fundamentales para mantener parte importante del ganado que no contaba con alimento, distribuidos en un accionar conjunto con el Ejército y la Fuerza Aérea de Chile, mediante el establecimiento de puentes aéreos y rutas terrestres con el cual también se nutría esta importante cadena logística en beneficio de las zonas afectadas.

De igual forma la LSM 90 “Elicura”, Unidad perteneciente a la Tercera Zona Naval, transportó a diferentes localidades enseres de primera necesidad, leña y fardos de alimento, siendo parte fundamental del esfuerzo logístico que a través del mar llego a diferentes núcleos de distribución y apoyando a la comunidad, teniendo que sortear el temporal que durante 4 días afecto a la zona con viento Este de 38 nudos, condición de alta complejidad para operaciones de superficie.

Naves y muelles destruidos

El temporal que azotó la región también afecto las diferentes naves, lanchas a motor y unidades navales, en donde durante la jornada del 12 de agosto se registró el hundimiento de la Lancha Patrullera Costera “Tronador” que contaba con 15 años de servicios en la Institución, además de 10 embarcaciones pesqueras, yates y el varamiento con daño estructural de la nave frigorífico “Nayadic”, lo cual derivó en el derrame de hidrocarburos, conllevando a diferentes operaciones de rescate y tareas de contención; sumado al daño de envergadura de infraestructura portuaria, entre ellos la destrucción del Muelle Chipero.

Las operaciones por parte de la Autoridad Marítima permitieron controlar el derrame, al igual que establecer las principales necesidades del sector marítimo ante las adversas condiciones meteorológicas.  José Ampuero, Inspector de la Comisión Local de Inspección de Naves de la Gobernación Marítima de Punta Arenas, recuerda que “en el marco de la emergencia tuve que ir a inspeccionar la nave afectada, las condiciones de viento eran terribles como pocas veces se ha visto en nuestra región, la “Nayadic” tenía averías mayores en sus obras viva y muerta, producto del oleaje termino destruyendo el terminal marítimo”, señalando que “fue una de las tantas embarcaciones que en esas duras jornadas sufrieron daños, otras quedaron varadas a lo largo de la
bahía era un panorama desolador”.

La Capitanía de Puerto de Punta Delgada también sufrió lo embates del temporal, las condiciones de corriente y marea habían llevado a la varada de la barcaza “Yagana”, además de daños en la infraestructura de conectividad con Tierra del Fuego, el poder de mar se hizo notar destruyendo parte del histórico faro “Punta Delgada”, el cual a pesar de todo no dejo de funcionar su fanal guiando a los navegantes que aún se mantenían en el área.

En Puerto Natales la Autoridad Marítima recibía también información de las duras condiciones meteorológicas que afectaban a lanchas pesqueras, teniendo además que superar las duras condiciones de nieve acumulada que hacían intransitable incluso el interior de la ciudad, enviando información a la superioridad naval en torno a las necesidades y situaciones que se estaban desarrollando en la provincia de Última Esperanza.

Mónica Pincón, encargada de recaudaciones de la Capitanía de Puerto de Puerto Natales, recuerda que “fue tanto lo que nevó y acumuló la nieve que no dejaba circular vehículos ni personas, el pasar de los días nos dimos cuenta que estábamos aislados de todas las formas, cada uno tenía que ir abriendo camino en medio de la nieve”, recordando que “en esa época en la Capitanía de Puerto éramos pocos, fue super complicado pero seguimos atendiendo a los usuarios marítimos, a pesar que se paralizó en gran medida, acá la llegada de las barcazas de la Armada con ayuda era maravilloso, un orgullo de como la Armada ayudaba a Puerto Natales, pues nuestra única conexión era por el mar”, resaltando que “es el invierno más duro que me tocó vivir”.

 

 

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