HOSPITAL CLÍNICO MAGALLANES POTENCIA EL BIENESTAR DE PACIENTES CON ALZHEIMER
Punta Arenas. 04 enero 2013. En las últimas décadas la disminución de la mortalidad y la creciente esperanza de vida han hecho posible que una gran parte de la población alcance la vejez, incrementando la aparición de enfermedades ligadas a la edad, sobre todo aquellas que se deben a pérdidas físicas y mentales que surgen durante el proceso de envejecimiento.
Bajo este parámetro, el manejo de los pacientes que sufren pérdida mental se convierten en una gran responsabilidad para las familias y el sistema público de salud, al ver ampliadas sus expectativas de vida, que obliga a potenciar su manejo con cuidados especiales y terapia ocupacional.
“Es importante que la familia, los cuidadores, profesionales, conozcan y entiendan todo lo que se pueda sobre la enfermedad. En el caso de la enfermedad de Alzheimer, se sabe que causa cambios en las áreas del cerebro que controlan la memoria y el razonamiento. Es por esta razón que las personas con esta enfermedad tienen dificultades para vivir una vida normal”, afirma Marianela Haro, Terapeuta Ocupacional del Hospital Clínico Magallanes.
La profesional realizó un taller dirigido a los familiares y cuidadores de estos pacientes, cuyo objetivo fue educar y entregar herramientas necesarias para el manejo y cuidado que se debe tener en las diversas etapas de la enfermedad, favoreciendo la autonomía e independencia del paciente en las actividades de la vida diaria.
“La repercusión familiar es importante. Cuando la demencia avanza y el usuario requiere de un cuidado permanente, se agotan los cuidadores familiares, provocando desmotivación natural en la familia y generando con ello muchos conflictos al interior del hogar. Porque generalmente es una mujer, la esposa o una hija que sacrifica su vida personal para cuidar al paciente día y noche”, explica la profesional, quien también es Licenciada en Ciencias de la Ocupación.
Las causas del desarrollo de la enfermedad aún no se conocen totalmente. Pero si están claras las etapas de esta. “Cuando el paciente con Alzheimer muestra sólo una ligera pérdida de la memoria, ya no podrá hacer una cuenta o resolver un razonamiento simple. La fase siguiente será la desorientación, dificultad para tomar decisiones, o incluso hablar. Los síntomas empeorarán de manera persistente y para eso el taller: para entregar consejos prácticos de qué hacer en cada etapa”, concluyó Marianela Haro.
El Alzheimer no tiene cura, pero el cuidado apropiado puede ayudar a estas personas a vivir con mayor comodidad. Y para ello, es imprescindible el trabajo interdisciplinario, que incluye terapeuta ocupacional, fisioterapeuta, psicólogo, nutricionista, entre otros.
La terapia ocupacional como profesión en el campo de la salud, utiliza la actividad como un recurso terapéutico. Para el paciente con enfermedad de Alzheimer, terapeuta ocupacional utiliza actividades previamente seleccionadas y analizadas con el propósito de informar a la importancia de la independencia en actividades de la vida diaria (alimentación, aseo personal, locomoción), estimular las funciones cognitivas como la atención, la concentración y la Memoria evitar futuras pérdidas de rendimiento cognitivo, mantener e incrementar el rango de movimiento, prevenir las úlceras por decúbito, colocar al paciente correctamente, mantenerlo lo más activo posible, proporcionar momentos de relajación, el ocio, para traer bienestar al paciente, mejorando por lo tanto su calidad de vida, entre otros.





