LOS PROBLEMAS DE LA ALIANZA TRAS LAS MUNICIPALES
Punta Arenas. 29 octubre 2012. Caras larga, muy largas se vieron en el edificio de la Intendencia de Magallanes hoy, luego que este domingo quedara de manifiesto el voto castigo en contra de la gestión política del Gobierno de Sebastián Piñera que tanto el electorado local como nacional expresaran en las urnas. No obstante, cabe asegurar que esta era una «crónica de una muerte anunciada» toda vez que diversos personeros de la derecha local como líderes de opinión hicieron ver, hace meses, que las agendas personales le pasarían la cuenta a las autoridades de la Alianza por Chile que impusieron la candidatura de Sandra Amar en Punta Arenas.
Los números no mienten, la candidata del seremi de Gobierno, Miguel Schweitzer y del ex intendente Arturo Storaker, fue casi doblada por la opción concertacionista, Emilio Boccazzi. Como si fuera poco, en Porvenir la candidata de la oposición, Marisol Andrade arrasó con cualquier pretención oficialista en una comuna que fue Gobernada por Fernando Callahan, militante histórico de la UDI quien por falta de espacio y diálogo político decidió renunciar a su partido y presentarse como independiente en Timaukel en donde finalmente se impuso Alfonso Simunovic. La excepción a la regla fue Fernando Paredes quien no tuvo problemas para mantener la alcaldía de Puerto Natales, más mérito de él que de los partidos que lo «acompañan».
La falta de experiencia política y una alta dosis de soberbia le pasó la cuenta a las autoridades políticas del país y sus referentes regionales. Frente a este desastre electoral lo esperable es que el Gobierno reaccione y haga una profunda cirugía en su equipo político liderado por el ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter, el ministro Secretario de la Presidencia, Cristián Larroulet, el ministro Secretario General de Gobierno, Andrés Chadwick y los presidentes nacionales de la UDI (Patricio Melero) y RN (Carlos Larraín).
El malestar en las filas de la derecha se expresa en una contradicción agobiante cuando un Gobierno de muy baja popularidad alberga entre sus ministros a figuras muy queridas y respetadas por la opinión pública, que bien pueden dar una digna contienda electoral en las presidenciales y que no cuentan con el respaldo de un gestión política potente por parte de la Moneda. Muy por el contrario, la Moneda y los Gobierno Regionales se vuelven una pesada mochila para los candidatos.
Lo que digan y hagan en los próximos dos meses los ministros presidenciables, Laurence Golborne y Andrés Allamand marcarán la diferencia en la suerte que correrá la derecha frente a las Presidenciales 2014. La mejor estrategia de la Concertación es tomar palco y negar la «sal y el agua» al Gobierno tal como vienen haciéndolo hasta hoy.
Aunque no son estadísticamente comparables, queda igualmente una imágen numérica en la mente del electorado de Magallanes, región que la última elección Presidencial le otorgó un 54% de las preferencias a Sebastián Piñera. Una cifra similar le confiere hoy al nuevo alcalde de Punta Arenas, porcentaje que además se asemeja al obtenido por Vladimiro Mimica, quien apesar de los desaciertos de su gestión y de la campaña de desprestigio que hubo en su contra, finalmente se alza como uno de las vencedores de esta contienda electoral y lo posiciona con ventaja frente a las elecciones parlamentarias que se avecinan.
Tema aparte es la abstención que se vio reflejada ayer con locales casi vacios, en donde a mediodía había votado menos del 8% del electorado. La voz del descontento con la clase política se hizo escuchar con el silencio de los electores. Con un silencio abrumador, contundente y preocupante porque la gente no se siente parte de las decisiones de su comuna y no alcanza a generar sintonía con las peleas y discusiones de los políticos que están más preocupados de sus agendas e intereses personales que de mejorar la calidad de vida de los ciudadanos a través del mejoramiento y mantención de la infraestructura urbana, el ordenamiento de la ciudad, la innnovación y eficiencia en los servicios municipales, etc..








