A 6 AÑOS DE PRESIDIO EFECTIVO Y AL PAGO DE MÀS DE 121 MILLONES DE PESOS FUE CONDENADO EX EMPLEADO MUNICIPAL DE LAGUNA BLANCA
Punta Arenas, 6 octubre 2010. Mauricio Antonio Téllez Igor fue condenado hoy, por el Tribunal Oral en lo Penal de Punta Arenas, a seis años de presidio efectivo, a multa de once unidades tributarias mensuales, a la pena accesoria de inhabilitación absoluta perpetua para cargos, oficios públicos y derechos políticos y a la inhabilitación absoluta para profesiones titulares, mientras dure el tiempo de la condena, con costas, en calidad de autor del delito continuado de malversación de caudales públicos en perjuicio de la I. Municipalidad de Laguna Blanca.
Los magistrados acogieron además, la demanda civil entablada por el Consejo de Defensa del Estado, por lo que el acusado deberá pagar, a título de indemnización de perjuicios, la suma de ciento veintiún millones doscientos setenta y cuatro mil ocho pesos, más los reajustes e intereses calculados con costas de la causa.
La sentencia fue acordada con la prevención de la magistrada Jovita Soto Maldonado, quien fue de parecer condenar al sujeto a en calidad de autor del delito de malversación de caudales públicos en carácter de reiterado.
Cabe recordar que durante el juicio oral, el Fiscal Jefe de Punta Arenas, Felipe Aguirre Pallavicini, acreditó que el acusado, en su calidad de funcionario contable, desde diciembre del año 2007 a junio del año 2009, logró apropiarse de los dineros a su cargo, a través del giro y cobro de 361 cheques de la I. Municipalidad, que en monto superan los 121 millones de pesos.
Indicó que estos ilícitos los cometía mediante la obtención de la firma de giro del Alcalde titular o Subrogante – Secretario Municipal-, aduciendo supuestos pagos a terceros, generalmente proveedores o prestadores de servicios del municipio, siendo llenados y confeccionados por él, quien los firmaba como segunda firma giradora, luego los endosaba a su nombre y los cobrara en SERVIPAG o en las sucursales del Banco BCI. Asimismo, obtenía el giro de documentos, alegando se trataba del pago de sus obligaciones o para la utilización de la “caja chica”. En otras ocasiones, en tanto, falsificaba la firma de giro del Alcalde y luego cobrara los cheques.









