LA VENIDA DE LA MINISTRA MERINO: OTRA CONCESIÓN A BIANCHI
Punta Arenas, 26 junio 2010. En la foto sólo debían verse la ministra del Trabajo Camila Merino, y el senador Carlos Bianchi. Ese ere el anhelo del parlamentario y se cumplió tal como quería.
La ministra Merino, quien visitó Magallanes para poner en marcha el Convenio de Seguridad Social entre Chile y Argentina, junto con el senador “independiente” fueron los protagonistas del acto que se realizó en Puerto Natales.
Hasta Última Esperanza llegaron las autoridades regionales, comandadas por la intendenta, Liliana Kusanovic, el subsecretario de Desarrollo Regional, el cónsul argentino, Martín Rivolta y los demás parlamentarios. Todos congregados con el propósito de poner en marcha un convenio que desde diciembre del año pasado está en vigencia y el que ya ha sido firmado, tanto en Argentina como en Chile. De hecho, este es el tercer evento que se realiza en torno a este convenio.
Más allá del convenio mismo, el viaje de la ministra sirvió para establecer públicamente que Bianchi es el verdadero impulsor de esta iniciativa. Cosa que desde la llegada de Merino a la zona dejó en claro el “independiente”.
A penas se bajó del avión la secretaria de Estado el jueves pasado, debió dar una conferencia de prensa con el senador a un costado. La oportunidad no fue desaprovechada por el senador y dejó en claro que él fue el gestor de la llegada de la secretaria de Estado a la zona. “Gracias por aceptar mi invitación”, partió diciendo.
Al término de la conferencia un grupo de periodistas, quienes han visto pasar a muchas autoridades por el edificio de gobierno, comentaron que les parecía estar viviendo un “dejavu”. Por que la reciente puesta en escena bien se asemejaba a los primeros años de gobierno de Eugenia Mancilla, cuando la Concertación se desgastaba en “pololearse” al “independiente” y así contar con su voto en el Congreso. El gobierno de Michelle Bachelet tuvo dos años de paciencia, ¿tendrán la misma disposición el actual gobierno?
En Puerto Natales las recién asumidas autoridades debieron aceptar que en esta ocasión sólo serían arroz de acompañamiento y que el plato principal sería el senador.
A la hora de la firma del convenio, o más bien de un documento que acreditaba su puesta en marcha, sólo Bianchi y la ministra fueron los encargados de estampar la rúbrica. Todos las demás autoridades fueron simples espectadoras. Hasta el cónsul Rivolta se quedó sentado ¡y eso que la contraparte del convenio es Argentina!
A estas alturas, muchos políticos dicen con resignación: “que se vote rápido la ley que financia la reconstrucción”, porque en el ámbito político es sabido que todas estas concesiones al senador “independiente” no son mas que “cariñitos” para asegurar su voto.












