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Rodrigo Álvarez, el tozudo provinciano que quiere ganarles el gallito a los Matte y liderar la Sofofa

Rodrigo Álvarez, el tozudo provinciano que quiere ganarles el gallito a los Matte y liderar la Sofofa

Punta Arenas. 26 abril 2017.  Como provinciano siempre le parecieron “tan inflados y vanidosos” algunos apellidos de las familias más adineradas de Chile, que le encantaba enfrentarlos en la Escuela de Derecho de la Universidad Católica, donde se recibió, en 1990, Rodrigo Alejandro Álvarez Zenteno, según cuenta uno de sus cercanos.
 
Y es que, para su círculo más íntimo, “hay un cierto valor en enfrentarse a ciertos grupos y, por lo demás, le encanta meterse en las patas de los caballos”. Hace cinco años que Álvarez abandonó la política después de desempeñarse como ministro de Energía, subsecretario de Hacienda y ejercer por 12 años como diputado. Saturado de la política, de acuerdo a sus cercanos, abandonó la cartera de Energía, enemistándose con varios ministros, aunque habría conservado la amistad con Piñera. Desde entonces decidió ejercer su profesión en el mundo privado, pero está en su ADN dedicarse a las políticas públicas que fomentan la actividad empresarial.
 
Eso lo llevó a destinar los últimos seis años de su vida a trabajar para y por la Sofofa, participando en los últimos cuatro en el comité ejecutivo –liderado por el actual timonel Herman von Mühlenbrock– y presidiendo tres comités, junto con integrar otros tres.
 
En ese marco, la Sofofa se ha convertido en su pequeño espacio de liberación de una vocación interrumpida tras su salida del gabinete de Piñera. Además de sentirse –cuentan sus cercanos– más calificado que su rival Bernardo Larraín Matte para liderar los destinos de la industria, considerando que para algunos consejeros no es el momento para que el heredero de la Papelera asuma ese liderazgo, tras verse salpicado por el peor escándalo de colusión del país.
 
Sin embargo, esta crítica motivó que los grandes grupos económicos –Luksic, Von Appen, Claro, Said, Guilisasti y otros simbólicos consejeros, como David Gallagher (Cencosud) y el presidente de la Asociación Chilena de Seguridad, Fernando Gazmuri– se alinearan tras su candidatura y hayan obligado a Álvarez a cambiar su estrategia electoral: “Tuvo que transar caras visibles por activas”, indica un consejero de la industria.
 
Álvarez no está solo. De su lado tiene a los consejeros históricos, quienes valoran la carrera gremial por sobre el apellido, y contaría con el apoyo de consejeros gremiales y sectoriales del entorno eléctrico no generador, el grupo Errázuriz y Carozzi, pero, sobre todo, sumaría el espaldarazo del acaudalado empresario Roberto Angelini, a través de empresas Copec.
 
Una relación cercana que le ha traído algunos dolores de cabeza, después que, a mediados del año pasado, apareciera involucrado con las boletas que fueron rectificadas por empresas Copec, al no tener documentación suficiente para respaldar los pagos realizados a Álvarez, quien entonces aún ejercía como presidente de la Cámara de Diputados. En particular, se trató de una boleta de $22 millones, que fue rectificada por la empresa de combustible ante el Servicio de Impuestos Internos (SII), tras ser emitida el 15 de enero de 2010 por Inversiones y Asesorías Seal Limitada, de propiedad de Álvarez y su esposa Pamela Serra Freire.
 
En ese entonces, el abogado UDI explicó que la boleta emitida a Copec correspondía a asesorías legales prestadas en ese año.
 
Las asesorías eran una práctica habitual de Álvarez y en estas, en opinión de sus cercanos, no había ningún conflicto de interés; de lo contrario, aseguran que se abría abstenido, como ocurrió con el caso del proyecto de la Mina de Invierno del grupo Angelini, en Punta Arenas, iniciativa que apoyó en calidad de diputado, pero de la cual se restó como ministro de Energía.
 
Además, precisan que la mencionada boleta fue emitida cuando había perdido la diputación de Providencia, frente a Marcela Sabat, estaban en receso parlamentario y restaban solo algunas semanas para dejar la presidencia de la Cámara Alta. “En ese entonces había decidido abandonar la política y dedicarse al mundo privado”, destacan.
 
Polpaico y Gasco, en el equipo de campaña
 
Su grupo de campaña lo integran diversos consejeros, entre los que figuran Fernando Barros (Oxiquim), Felix Bacigalupo (B.O. Packaging), Pedro Lizana (consejero de Mérito), Juan Antonio Guzmán (Polpaico) y Ricardo Cruzat (Gasco), además de otros miembros de gremios regionales y sectoriales, quienes han supervisado su candidatura y el contenido de la carta en la que oficializó su postulación a la presidencia de la Sofofa.
 
Sin embargo, las elecciones son el 31 de mayo y queda un buen trecho por recorrer. Hasta este sábado, Álvarez tiene agendada 17 reuniones con los consejeros que votan. Pero también está dedicado a posicionar y sacar vencedores los nombres de los candidatos a consejeros electivos, que se inclinarían por él.
 
El viernes se cumple el plazo para que se presenten los 30 candidatos que deben ser renovados en calidad de conejeros electivos. De estos, 14 se repostulan, por lo que habría 16 nuevos consejeros.
 
Entre estos candidatos debería aparecer su propio nombre, prerrequisito para ser presidente de la Sofofa y, en ese contexto, Álvarez tendría cuatro ofrecimientos. Uno de ellos provendría de un holding de la basura que tiene acciones en KDM.
 
Sus penas
 
Si bien Rodrigo Álvarez siempre había ganado sus batallas electorales desde que salió electo presidente del Centro de Alumnos de la Facultad de Derecho, también ha tenido su revés. Este, le dolió en el alma.
 
Tras su exitosa carrera parlamentaria en Magallanes, decidió competir en Santiago, enfrentándose a la RN Marcela Sabat, por Providencia y Ñuñoa, perdiendo finalmente la diputación. “Ese fue un momento duro de derrota, un momento amargo”, precisan sus cercanos, ya que había ganado sucesivamente en su región y él tomó el riesgo de trasladarse a Santiago y perdió. No obstante, advierten que no tuvo tanto tiempo para entristecerse, porque a poco andar le ofrecen la Subsecretaría de Hacienda, “un puesto que lo alegró enormemente”.
 
Tras su paso por Hacienda, lo llamaron para dirigir la cartera de Energía. El punto culminante y, a la vez, definitorio de su carrera política, ya que al dejar el ministerio tomó la decisión de sepultar también sus 14 años y medio de vida pública. Pero no fue una decisión antojadiza, Álvarez había sido excluido de la negociación para poner fin al conflicto en Aysén, con cuyos líderes La Moneda cerró un pacto sin estar él presente y en el momento en que los dirigentes lo cuestionaban como interlocutor válido.
 
Aquello lo llevó a reinventarse en la esfera privada. Las ofertas laborales no le faltaban, refieren sus cercanos. Pero su vocación y compromiso con los temas de políticas públicas, en cierto sentido, se vieron truncados, agregan.
 
“Pese a haber tomado la decisión, tenía sentimientos encontrados. Incluso después de varios meses se cuestionaba si estuvo bien salir del Gobierno. Pero, por otra parte, nosotros, sus asesores, entendimos que él dio un paso al costado porque la situación que estaba ocurriendo en Aysén, que tenía mucha relación con la cartera que estaba liderando, no se estaba resolviendo en forma adecuada”, precisa la abogada Natalia González, ex alumna en la Escuela de Derecho y una de sus más cercanas.
 
Familia de doctores y abogados
 
Oriundo de Punta Arenas, Rodrigo es uno de los 5 hijos del matrimonio de Manuel Álvarez y Lucía Zenteno, entre los que destacan doctores, como Manuel Álvarez –oncólogo de la Clínica Las Condes–, abogados y un ingeniero agrónomo. Todos profesionales de bajo perfil, al igual que sus progenitores; ambos médicos.
 
Se caracteriza por ser una persona que duerme muy poco y tiene la capacidad de hacer múltiples cosas a la vez, comentan. Cuenta con una memoria que, para muchos, es privilegiada y de la que hizo gala en una yincana de la universidad. “Se aprendió las direcciones y números de teléfonos de 120 estaciones de servicios para ganar el desafío”, recuerda un cercano.
 
Desde niño fue un líder. Asumió la presidencia del curso y en su anuario sus compañeros dejaron testimonio de que el “Roro”, como lo apodan en Punta Arenas, sería médico o abogado, que estudiaría en Harvard y que antes de 15 años sería diputado.
 
Álvarez fue el segundo mejor alumno de su generación en la facultad de Derecho. Desde hace 27 años es profesor de Derecho Tributario y Comercial de la Universidad Católica; máster en Derecho en Harvard y doctor en Derecho de la Universidad de Navarra. Durante 12 años fue diputado y, hoy, además de presidir el gremio de Alimentos y Bebidas, ejerce como director de Principal Financial Group y del Banco Ripley, además de prestar diversas asesorías en materia tributaria, corporativa, libre competencia y de energía.
 
Muchos consejeros destacan su conocimiento en el manejo del gobierno y el funcionamiento de las políticas públicas, tras desempeñarse como ministro de Energía y subsecretario de Hacienda de Piñera, además de conocer muy bien el trabajo legislativo, después de que ocupara la presidencia de la Cámara de Diputados. Incluso, en siete oportunidades fue elegido el mejor diputado entre sus pares.
 
Ello le ha permitido extender redes en diversas esferas. En lo político, tiene muy buena relación con el ex ministro Máximo Pacheco; asimismo, con el actual ministro de Hacienda, Rodrigo Valdés (PPD), y el titular de Obras Públicas, Alberto Undurraga (DC).
 
Aunque se alejó de la actividad política, se lleva muy bien con el diputado Pablo Lorenzini (DC), así como con los senadores Carlos Montes (PS) y Carolina Goic (DC), además de mantener una muy buena relación con Sebastián Piñera, pese a que salió “por una cuestión que consideraba éticamente equivocada”, según sus cercanos; también, con el ex militante UDI José Antonio Kast, quien fue su compañero de universidad; el ex presidente de la UDI, Ernesto Silva; y los diputados Javier Macaya (UDI) y Nicolás Monckeberg (RN).
 
También cuenta con una red profesional amplia: profesores de la facultad de Derecho de la Universidad Católica, Ricardo Jungmann (director del Centro de Libre Competencia de la UC) y Tomás Menchaca (ex presidente del TLDC), y economistas como Rodrigo Cerda y José Ramón Valente. Además, mantiene amistad con el ex biministro de Energía y Minería, Laurence Golborne, la ex ministra de Obras Públicas Loreto Silva y su subsecretario, Lucas Palacios, junto a su ex jefe de gabinete en la cartera de Hacienda, Cristián Valenzuela.
 
A ellos se suma su esposa, la agrónoma Pamela Serra, con quien tiene 5 hijos. Con ellos, Álvarez formó una banda; una segunda, la integra con los apoderados de los compañeros de sus hijos. Y es que el abogado de la Universidad Católica, además de ser profesor de Derecho, dar cátedras sobre la II Guerra Mundial, Grandes Liderazgos y Churchill, es músico: toca seis instrumentos, entre cuerda, teclado y percusión.
 
Su forma de trabajo
 
La abogada tributaria Carolina Fuenzalida, con quien mantiene una amistad desde hace 20 años, lo define como una persona que es coherente entre lo que piensa y lo que hace, además de ser –señala– extremadamente leal, afable y cercano. “Es muy enfocado.
 
Tiene sus objetivos muy claros y los vive muy honestamente”, recalca.
 
Fuenzalida cuenta que Álvarez –a quien conoció desempeñándose en PricewaterhouseCoopers y acompañó en Hacienda y el Ministerio de Energía–, es de las personas que trabaja en equipo y genera círculos muy cercanos con la gente que tiene a su alrededor.
 
“Es muy amigo de sus amigos. Muy cercano a sus alumnos y querendón de ellos y de su círculo. Es muy reconocedor”, precisa.
 
Fuenzalida es parte de ese privilegiado círculo de confianza, el que también integra la abogada Natalia González.
 
“Es una persona que no te olvida y siempre estás en su radar. Es muy leal a la gente que él estima y que ha trabajado con él. Comparte sus éxitos. No es una persona que esconda el guante o que vele por su interés primero. Él siempre está pensando en el otro, pendiente de a quién estima para ayudarlo y potenciarlo”, detalla.
 
“No consulta a otros para validar su postura”
 
Sus cercanos destacan la autonomía de Álvarez y revelan que no consulta a otros para validar posturas o posiciones. “Él tiene bastante claridad en las ideas que tiene, en la manera en que sigue su camino y en las decisiones que toma”, puntualiza Fuenzalida, quien agrega que ello se debe a la gran capacidad de comprender las problemáticas que se le producen. “Es muy brillante”, acota.
 
En ese sentido, sus más amigos aplauden la decisión de luchar por el sillón de la Sofofa. “Es una plataforma en la que, en los tiempos que corren, sería ideal que se instalara alguien que, además de representar al gremio, reúna la fuerza y convicción, empatía y trabajo colaborativo.
 
Asimismo, el hecho de contar con un buen manejo en la arena de las políticas públicas, representa –a mi juicio– una gran virtud en tiempos de regulaciones complejas.
 
El empresariado, y el lucro en general, han sido tan vapuleados que es fundamental volver a relevar su importancia en la sociedad, para lo cual estas instancias, como la Sofofa, deben ser lideradas por personas como Rodrigo”, indica González.
 
Fuente: El Mostrador.
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