Connect with us
Martes 28 de Junio de 2022
Dolar: $911,49
Valor UF: $33.060,53
Euro: $961,69

Diálogo Sur | Noticias & Opinión

Puerto Madryn: Cita con las ballenas

Puerto Madryn: Cita con las ballenas

Cuando se aproxima el invierno, las aguas del Golfo Nuevo reviven con la llegada de las ballenas, y Puerto Madryn se prepara para recibir a los visitantes que llegan atraídos por la presencia de los grandes cetáceos ya habituales junto a sus costas. La ciudad, que se asoma a un arco de hermosas playas –desde las céntricas, bien concurridas en verano, hasta las del Doradillo, algo más alejadas y famosas por los avistajes costeros- tiene todo lo necesario para atender la demanda turística, con servicios gastronómicos y hoteleros para todas las necesidades, gustos y bolsillos. Por eso se la considera como el mejor punto de partida para explorar la región de Península Valdés, a lo largo de todo el año: además, su Museo Oceanográfico y el Ecocentro ofrecen dos propuestas ideales para acercarse a la fauna marina con una mirada más científica.
Mientras tanto, las ballenas ya están asomando la cola entre las aguas azules del Golfo. “Un espectáculo”, lo definen por unanimidad los turistas, los residentes y los operadores que desde fines de mayo y hasta mediados de diciembre mantienen la atención sobre estos animales tan gigantescos como ágiles, curiosos mamíferos que también son el eje de numerosas investigaciones científicas.
Como todos los mamíferos, las ballenas respiran aire, dan a luz a sus crías vivas y las amamantan durante su infancia: al mismo tiempo son cetáceos, el primer grupo en adaptarse a la existencia marina, por lo que deben pasar todo su ciclo vital en el agua (a diferencia de los lobos marinos, que también habitan las costas de Puerto Madryn, pero que deben subir a la tierra firme para aparearse y dar a luz a sus crías).

Ballenas francas
Tantas ballenas como mares hay en el mundo… las especies son muy diversas, pero las que brindan el espectáculo en Puerto Madryn son las ballenas francas australes (“Eubalaena australis”), una especie perseguida durante siglos por la cantidad de barriles de aceite que se extraían de cada captura. Lo contaban ya los viejos balleneros: las ballenas francas, que nadan a menor velocidad que otras, pasan gran parte del año en las zonas costeras y son fáciles de distinguir por el chorro de vapor, en forma de V, que expulsan al respirar. Ahora protegidas, una de las razones de su prosperidad y de su constante aumento numérico en el Golfo Nuevo, las ballenas francas australes tienen estatuto de Monumento Natural, una categoría que se otorga “a aquellas áreas, cosas, especies vivas de animales o plantas de interés estético, o valor histórico o científico que merecen protección absoluta, siendo por lo tanto inviolables”. Es por eso que no está permitido el buceo con ballenas, a diferencia del que sí puede realizarse junto a los lobos marinos, siempre en las aguas del Golfo Nuevo.
“La ballena franca –cuenta Daniel Pérez Martínez, biólogo y consultor de distintas entidades y universidades nacionales en el área del trabajo con esta especie- es bien fácil de diferenciar, porque cuando uno la ve tiene el lomo liso, pero es la única que tiene en la cabeza esas protuberancias blancas o amarillentas llamadas callosidades. Esas callosidades están formadas por una serie de animales que viven en simbiosis con la ballena: algunos son como cangrejitos, y otros se llaman ‘dientes de perro’, porque tienen forma de colmillito blanco, y son muy comunes también en los cascos de los buques o los postes de los muelles”.
La razón por la cual las ballenas se avistan en Puerto Madryn desde fines del otoño hasta fines de la primavera tiene que ver con sus costumbres migratorias: “Entre noviembre-diciembre, y mayo-junio, las ballenas permanecen en las zonas de alta productividad marina, el Atlántico sur y los mares circumpolares, alrededor de Antártida”, explica Pérez Martínez. Allí abundan el fito y zoo plancton, lo esencial de su alimento. Luego las ballenas francas emprenden sus migraciones anuales hacia la costa: “La Península Valdés –agrega el biólogo- es el sitio preferido para parir las crías, cuidarlas y realizar otro tipo de interacción social, como los sistemas de apareamiento”. Así, si a fines de mayo se ven todavía unos pocos ejemplares (en estos días hay diez ejemplares frente a la ciudad, y entre 100 y 150 en las aguas de la Península) poco a poco el número va en aumento, hasta alcanzar unos 1.100 animales en el momento culminante del año, entre septiembre y octubre. El fenómeno no deja de crecer, y los expertos señalan que el aumento de la presencia de ballenas aumenta alrededor de un siete por ciento anual desde los años 70.

Noticias de las ballenas
Las aguas de la Península Valdés son las aguas preferidas de las ballenas por las características de sus golfos, bien cerrados, lo que da como resultado un mar calmo, diferente al mar abierto. Además hay un sistema de playas con pendientes suaves moderadas, de fondos lisos, ideales para que las madres estén con las crías sin riesgo de predadores y sin riesgo de quedar encalladas.
Constantemente bajo la atención de los biólogos y expertos en vida submarina, las ballenas aún tienen mucho para contar: explica Daniel Pérez Martínez que “hasta hace poco se creía que las ballenas permanecían sin comer todo el tiempo que pasaban en la Península Valdés. Y aunque es bastante cierto, últimamente hemos descubierto que la mitad del tiempo están sin comer, pero aproximadamente a mitad de septiembre, cuando empiezan a calentarse las aguas de los golfos, también se empiezan a alimentar adentro del mar, cerca de la costa”.  Mientras están junto a Puerto Madryn, las ballenas madres  permanecen con sus crías –unos sesenta días, durante las cuales las amamantan- y luego empiezan a desplazarse más hacia el mar adentro. “Se cree que destetan a las crías entre los seis meses de edad y el año. Uno podría pensar que un animal tan grande y longevo podría tener un tiempo más prolongado de cuidado parental, pero no es así”, apunta Pérez Martínez. Se dice, además, que aproximadamente cada tres años una hembra tiene una cría, un ciclo natural teniendo en cuenta que la preñez dura un año, y que por una cuestión de energías no podría dar a luz todos los años.
La presencia casi masiva de las ballenas a veces hace perder de vista el auténtico milagro de la naturaleza que significa su llegada a las costas patagónicas: “Creo que no se tiene en cuenta con suficiente magnitud lo que significa que hoy por hoy, en 2010, siga existiendo un animal de ese tamaño. Que estén aquí y al frente de la ciudad, en el número y cercanía con que se ven. Es un evento extraordinario Uno está frente a un espectáculo de naturaleza único en el mundo”, subraya Daniel Pérez Martínez.

Para verlas mejor
Son muchos los consejos que circulan entre visitantes y locales para lograr el mejor avistaje. Pero aseguran los biólogos que “lo hay en realidad hay que buscar es que el día esté bueno para uno. Ellas están más o menos de la misma manera, aunque algunos patrones se pueden aprovechar: para verlas en la costa, desde la playa del Doradillo, lo mejor es la marea alta, con mar calmo, lo que genera un momento increíble”. Y a la hora de los avistajes embarcados, hay quienes prefieren la mañana temprano y quienes el atardecer, para aprovechar un fenómeno único: la puesta del sol sobre el mar, en una salida especial llamada “Sunset”, que es un poco más prolongada y regala las magníficas postales de las ballenas recortándose contra el cielo anaranjado del poniente.

Continue Reading
To Top