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Felipe Kast: “Estamos construyendo un proyecto para derrotar culturalmente al Frente Amplio”

Felipe Kast: “Estamos construyendo un proyecto para derrotar culturalmente al Frente Amplio”

Santiago. 27 mayo 017.   "El básquetbol me ha acompañado siempre. Me enseñó disciplina y esfuerzo. Jugué en el colegio y en la Universidad de Chile y, gracias a él, conocí todo el país.
 
Ahora lo estoy usando en la campaña, hacemos partidos en los lugares que visito. Es una forma de llegar a más personas", cuenta el precandidato presidencial de Evópoli, Felipe Kast, al llegar a la sesión de fotos de esta entrevista con una pelota naranja bajo el brazo.
 
El diputado viene llegando de una minigira que lo llevó a Temuco y Concepción. En esta última ciudad, coincidió con uno de sus contrincantes en las primarias de Chile Vamos, Manuel José Ossandón.
 
Reflejo de una intensa campaña que ya entra en su recta final, a menos de 40 días de los comicios, señala "El Mercurio". Kast asegura que compite en primarias para ganarlas, aunque subraya que su objetivo de largo plazo es proyectar una centroderecha moderna.
 
Entre los desafíos más inmediatos, sin embargo, está despejar lo que ocurrirá con la compleja negociación parlamentaria que lleva a cabo Chile Vamos, donde incluso comienza a aparecer la amenaza de no llegar con una lista única a las elecciones de noviembre próximo. —La negociación parlamentaria en Chile Vamos está estancada.
 
Desde la UDI y RN acusan que Evópoli tiene aspiraciones demasiado altas para su peso político. Ponen como ejemplo el distrito 11, que reúne a cinco comunas de Santiago, donde ustedes solo tienen tres concejales, pero piden dos cupos para candidatos a diputados. —No queremos que nos regalen nada, solamente pedimos igualdad de condiciones.
 
Sabemos que los partidos incumbentes tienen más posibilidades de ganar porque tienen más conocimiento y más recursos.
 
El problema es que, si vamos a competir en un distrito y nosotros llevamos un candidato y los partidos grandes llevan tres, nuestro candidato tiene que sacar más votos que los tres para ser elegidos. Si la ley premiara a quien sacara más votos dentro de la lista, no tendría ningún problema en competir.
 
Pero cuando ellos diseñan una ley en la que suman votos entre sus candidatos, yo tendría que estar loco para aceptar una negociación en la que ellos dicen "nosotros tenemos tres cupos y usted uno, y usted tiene que sacar más votos que los tres". El binominal es un lujo al lado de esto.
 
Ellos están generando una cancha que no es pareja porque buscan tener ventajas administrativas. —Ellos afirman que Evópoli demora la negociación para esperar el resultado de las primarias y subir el precio en caso de un buen resultado suyo. —Todo lo contrario. Ojalá hubiéramos tenida lista la negociación hace un mes.
 
Espero que esto se zanje pronto. Pero si algunos creen que vamos a estar de acuerdo con que no exista una cancha pareja y que, por ejemplo, Francisco Undurraga (secretario general de Evópoli) va a tener que sacar en Las Condes más votos que los tres juntos de la UDI o de RN, significa que no entienden nada. No hay ninguna posibilidad de que aceptemos el escenario que nos están planteando la UDI y RN; sería un suicidio. —Más que una pelea electoral, parece ser una disputa por espacios de poder dentro de Chile Vamos —La intención de los partidos grandes (UDI y RN), es pasar la máquina a los otros, obviamente.
 
Por eso es importante tener liderazgos serios. Cuando todos nos decían ‘por qué se pararon al lado de la UDI y formaron Chile Vamos cuando ellos estaba más cuestionados que nunca’, nosotros estábamos convencidos de que había que pensar en el largo plazo en un sector que pudiera crecer.
 
Y hoy los liderazgos de Chile Vamos están a prueba. —¿Qué se juega Chile Vamos en la primaria y en la elección presidencial? —La centroderecha, por primera vez, tiene la posibilidad no solo de ganar electoralmente, sino que de construir una mayoría cultural.
 
De que aquellas ideas de la libertad que gobernaron en la Concertación y con Sebastián Piñera, las transformemos en un proyecto político de una centroderecha moderna, que no es una con rasgos populistas como plantea Ossandón, sino con convicciones fuertes en sus ideas de libertad.
 
Una centroderecha capaz de acoger a las minorías, de hablar de derechos humanos mirando su propia historia sin complejos, que entienda que el motor del desarrollo son las personas y los emprendedores. Que tenga un diagnóstico de qué falló en los últimos 30 años.
 
Esa reflexión todavía no cala la centroderecha tradicional; el síntoma más evidente es que seguimos en una lógica de hacer campaña muy parecida a la que hicimos hace ocho años.
 
Veo con preocupación que todavía no hay un diagnóstico de que Chile cambió, que la transición se acabó y hay una oportunidad de construir un Chile moderno, que no discrimina, que quiere cambios y no solo se dedica a defender el statu quo de las cosas. —¿Piñera es esa derecha tradicional? —Representa y está trabajando con los partidos de la derecha tradicional.
 
Está por verse cuál va a ser la impronta que finalmente va a desplegar. Hasta el momento su discurso ha estado más bien en la lógica más electoral de volver a su gobierno y sacar a la Nueva Mayoría.
 
Nuestra invitación al sector es tener el convencimiento de que tenemos una oportunidad histórica para poder abrir la cancha, convocar a los huérfanos de la Concertación. En esa tarea, Evópoli y mi candidatura son capaces de enfrentarse al Chile moderno de mejor manera que Piñera u Ossandón. —¿Coincide con quienes dicen que el ex Presidente se ha derechizado? —Mi gran diferencia con él es que está pensando cómo gobernar los próximos cuatro años.
 
Nosotros estamos pensando en cómo ofrecerle a Chile una centroderecha moderna de la cual uno se pueda sentir orgulloso de un proyecto político. No significa que no queramos gobernar; de hecho, fui el primer candidato presidencial que mostró sus equipos y su programa. Por un tema generacional, lo que estamos construyendo es distinto y eso marca el énfasis.
 
Ossandón cree que el problema de Chile es Piñera y ha solidificado su campaña en atacarlo. Piñera ha centrado su campaña en derrotar electoralmente a la Nueva Mayoría. Nosotros estamos construyendo un proyecto para poder derrotar culturalmente al Frente Amplio, que, aunque no gane la elección, ha logrado que la izquierda chilena se mueva más allá del P —Hace un tiempo usted acusaba un "déficit ideológico" en la candidatura de Piñera. ¿Cree que este se soluciona con el programa de gobierno que ha mostrado? —Se han ido sumando actores importantes; sin embargo, hay elementos que no comparto.
 
Ellos plantean la idea de mantener la gratuidad universitaria como está hoy. Nosotros creemos que eso es un error conceptual importante, sabemos que no es justo, esos recursos podrían generar mucha más justicia si los ponemos en los primeros años de vida.
 
Cuando ves que Piñera mantiene algo que es injusto, hay un problema de diagnóstico: no entender que es el momento para explicarle a la ciudadanía que el mejor sistema no es la gratuidad como está diseñada, sino que el mejor sistema es el de un crédito solidario, donde no pagas mientras estudias. —¿Qué viabilidad tiene frenar la gratuidad en este momento? —Es una tremenda oportunidad cambiar el sistema, porque hoy, en realidad, solo hay un 25 por ciento de estudiantes en la gratuidad. Dicen que es un 50 por ciento; pero, en la práctica, es solamente un 25 por ciento. La indignación de ese otro 75 por ciento de que le vendieron algo que no cumplieron es tremenda.
 
Las ideas correctas también son populares cuando uno las explica bien. —¿Pero qué ocurriría con ese 25 por ciento de estudiantes que hoy tienen gratuidad? —Se les informa que ellos no van a pagar mientras estudian, pero después, cuando salgan, le van a devolver la mano al país. —¿Por qué cree que Piñera se alinea con una propuesta que, según usted, es de continuidad respecto de este Gobierno? —Es un error, no entiendo cuál es la explicación por la cual no defiende lo que es correcto conceptualmente.
 
Pueden tener susto de que les digan que van a traer la retroexcavadora; pero eso es creer que no somos capaces de explicar lo que creemos. Es no creer en nuestras propias ideas. —El domingo, Jacqueline van Rysselberghe dijo en este diario que las primarias en Chile Vamos se hicieron con el exclusivo propósito de acallar el fuego amigo, apuntando a usted y a Ossandón. ¿Eran necesarias las primarias tomando en cuenta el favoritismo que hoy tiene Piñera? —Desgraciadamente, hay personas que ven la política como un ejercicio meramente electoral y esa es la razón por la que la ciudadanía está cansada de la política. Nosotros vemos las primarias como la instancia donde debemos tener una reflexión profunda y, por eso, una de las cosas que lamentamos es que no exista la disposición a tener más debates, ni de Piñera, ni de Ossandón.
 
No entiendo que no se vea la primaria como un lugar para mostrar ideas. Si Jacqueline van Rysselberghe no entiende esto, es que no entiende la importancia del debate de ideas y de una reflexión profunda. Necesitamos que el sector cuide la reflexión ideológica. —Si Piñera gana la primaria con una amplia mayoría y su candidatura tiene una baja adhesión, ¿será una derrota ideológica para la derecha? —Sería muy arrogante decir eso. Estamos en campaña contra dos personas que llevan 20 años en política y que representan proyectos políticos distintos del nuestro. —En lo valórico, usted propone legislar sobre el matrimonio igualitario, pero hay temas como el aborto donde ha sido contrario. ¿No hay una contradicción ahí con sus ideas liberales? —Esta es una candidatura en base a principios. Yo estoy a favor del matrimonio igualitario porque creo en la libertad de las personas de elegir su proyecto de vida; pero, en el caso del aborto, voto con convicción en contra porque estoy convencido de que se está vulnerando la libertad de un tercero, que es un niño. No es una candidatura que busca ponerse donde calienta el sol. Estoy en contra porque mi libertad termina cuando empieza la de un tercero, y la libertad fundamental de un tercero es la vida.
 
Fuente: Emol.com 
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