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Martes 28 de Junio de 2022
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Diálogo Sur | Noticias & Opinión

“CHILE ES FUEGO”: LA CRONICA DEL DIARIO EL PAÍS DE ESPAÑA

“CHILE ES FUEGO”: LA CRONICA DEL DIARIO EL PAÍS DE ESPAÑA

Diario “El País”. En España los ojos están puestos en Chile. El triunfo del equipo de Bielsa sobre Suiza pone a los españoles en alerta. “Será un adversario temible para el combinado de Del Bosque”, dice la columna deportiva del periodista Cayetano Ros del diario madrileño El País.
“Chile es fuego. Marcelo Bielsa ha construido un equipo que quema por su intensidad, tanto en defensa como en ataque. Por la ambición y el despliegue físico indesmayable. No es un conjunto refinado, porque no tiene, ni de lejos, la pureza técnica de España, su rival en el tercer partido, pero sí contagia pasión a la grada, no sólo a sus enloquecidos seguidores, y será un adversario temible para el combinado de Del Bosque.
Aunque algo menos debido a las tarjetas que vieron Carmona y Mati Fernández, sancionados frente al combinado español. En eso todavía no pensaba Bielsa cuando, en su primer gesto de alegría, buscó a todos los miembros del banquillo chileno para abrazarse. Había que festejar la sufrida y merecida victoria ante elcatenaccio suizo, abierto finalmente por un cabezazo rabioso de Mark González.
El partido fue áspero, afeado por un viento desagradable y por la predisposición al duelo de navajas de ambos equipos. Si los suizos creían que iban a tener un rival tan tierno como España, se equivocaron. Puesto a ser agresivos, los chilenos compiten con cualquiera. Aunque eso le costara sanción a Carmona que le impedirá medirse a España. El mediocentro del Reggina es la pieza táctica más codiciada para Bielsa. El jugador que constantemente pega las dos mitades en las que suele partirse el conjunto sudamericano.
En contra de la creencia popular, no fueron los italianos sino los suizos los inventores del catenaccio. O al menos los que acogieron a un austriaco, Karl Rappan, que en los años treinta comenzó a implantar, tanto en la selección suiza como en el Servette, la simiente de lo que posteriormente sería el cerrojazo. El alemán Ottmar Hitzfeld, actual seleccionador, no es que haya bebido en esas fuentes, pero de alguna manera ha imitado a su compatriota Otto Rehhagel, campeón así en la Eurocopa de Portugal 2004 al frente de Grecia. Los suizos jugaron con la maza, machacando el balón a la primera oportunidad. Y tratando de rapiñar algún error del contrario.
El viento actuó en contra del juego más preciso de Chile, el único con intención de crear algo. Bielsa mandó abrir el campo como acostumbra, pero los centros se iban siempre del lugar indicado. La apuesta era disparar desde lejos: la mezcla del Jabulani con las rachas del viento podía convertirse en el mejor aliado. Desde fuera del área, Vidal y Carmona sometieron a Benaglio a un pelotón de fusilamiento. El portero suizo respondió con agilidad.
A Behrami, interior derecho del West Ham, se le fue la mano en el acoso a Vidal, que exageró el manotazo recibido. Y obtuvo lo que quería: la expulsión del volante suizo. Con uno menos desde la media hora, Hitzfeld no tuvo ninguna duda: más defensa. Retiró al veterano Frei y dio paso a Barnetta, lateral izquierdo del Bayer Leverkusen. Ya tenía recompuesto otra vez el muro, dos líneas de cuatro, con NKufo solo arriba. Arriba es un decir, en el centro del campo sería más ajustado.
Bielsa tomó decisiones importantes en el descanso. Relevó a Vidal y a Suazo por Mark González y Valdivia. Chile tenía prisa por ganar. Y Alexis Sánchez había soñado tanto ese momento, el de celebrar un gol en un Mundial, que se pasó un minuto largo festejando un tanto que había sido anulado por fuera de juego de un compañero.
El partido siguió muy bravo y Mati Fernández, amonestado, también faltará a la cita con España. La barrera suiza era cada vez más espesa y sólo la velocidad de Alexis Sánchez amenazó con resquebrajarla. Claro que, en los metros finales, el extremo del Udinese se aturullaba.
Bielsa vio que se le escapaba la victoria y metió a Paredes, otro delantero más. Atacaba con cuatro (Sánchez, Valdivia, Paredes y Beausejour) y dejaba todo el medio del campo para Carmona, el motor incansable de este equipo, una baja dolorosísima para Bielsa.
La ambición chilena dio sus frutos. El pequeño Medel, central veloz y aguerrido, envió un pase en profundidad, a las espaldas de los defensores, con varios posibles destinatarios. Lo alcanzó Paredes en la línea de fondo, lo centró al otro lado y Mark González cabeceó fuerte y picado. Lo suficiente para que, en la línea de gol, Lichsteiner no pudiera sacarlo. El duelo se abrió definitivamente, se sucedieron las ocasiones desperdiciadas por Paredes a la contra e incluso Suiza tuvo la suya: un disparo fuera de Derdiyok. El fuego chileno se impuso al viento y al cerrojo suizo”.

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