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Burgos convence a Bachelet de sacar a Riquelme de La Moneda

Burgos convence a Bachelet de sacar a Riquelme de La Moneda

Santiago. 18 febrero 2016.  Ayer, poco después de las 15.00, el ministro del Interior, Jorge Burgos, decidió suspender una actividad  con la Conaf en Valdivia  para regresar abruptamente a Santiago.
 
Minutos antes se había comunicado con la Presidenta Michelle Bachelet, quien aún se encuentra de vacaciones en Caburgua. La conversación tenía un objetivo: terminar de decidir el futuro del administrador de La Moneda, Cristián Riquelme. Burgos escuchó lo que esperaba. La Mandataria le había pedido la renuncia.
 
La decisión no era fácil. El ingeniero de 42 años y militante PPD había participado de sus dos campañas, y en sus dos gobiernos había ejercido el rol de administrador de La Moneda, puesto de directa relación con la gobernante y de estrecha confianza.  
 
Pero la situación era irreversible. Porque prácticamente desde el cambio de gabinete del 11 de mayo del año pasado -que significó la salida de Rodrigo Peñailillo, amigo de Riquelme y quien lo arrimó al bacheletismo-,  el funcionario comenzó a recibir múltiples presiones para que saliera del cargo. Las razones fueron varias:  desde el episodio del formateo del computador de Sebastián Dávalos por parte de la unidad de informática del Ejecutivo -dependiente de su unidad-,  pasando por la reunión con el gestor inmobiliario e imputado en el caso Caval, Juan Díaz. 
 
Además, Riquelme debió enfrentar duros cuestionamientos por el traspaso de $ 32,5 millones desde la cuenta de Giorgio Martelli -formalizado en el caso SQM- a su cuenta en plena campaña presidencial. 
 
Burgos era consciente del grueso de estos antecedentes y prácticamente desde que se instaló en Palacio en reemplazo de Peñailillo consideraba su permanencia como un problema para el gobierno.
 
El ministro siempre pensó que la “marca” G-90 (facción PPD liderada por Peñaillo) estaba devaluada y vinculada al ex ministro. Además, con no pocos enemigos en el propio oficialismo.
 
El ex diputado, además, evaluaba que políticamente la figura de Riquelme ya había quedado expuesta e iba a ser permanente foco de ataques y críticas. Y en esa línea, consideraba complejo que cada cierto tiempo el gobierno tuviera que estar dando explicaciones a su nombre, más aun tratándose de un funcionario de segunda línea.
 
Además, fue clave el rol del Congreso, luego de que la comisión investigadora del caso Caval acordara en su informe final, de forma transversal, pedir la salida de Riquelme.
 
La conversación  
 
Aunque ya en enero Burgos comenzó a tomar distancia del ingeniero, desde el jueves de la semana pasada esto se acrecentó, al afirmar que no dependía de él su salida del cargo y, luego, al instarlo a publicar los datos de su patrimonio. Por esos días se sumó una reunión del ministro con la directiva PPD, quienes le notificaron que le quitarían el respaldo.
 
El tiro de gracia fue la publicación de Ciper de este lunes, sobre los contratos por $ 417 millones entre el Estado y empresas que pertenecieron a Riquelme. 
 
Esa misma noche Burgos se comunicó con la Presidenta y le planteó lo inconveniente de la situación. Según fuentes de Presidencia, en esa conversación la Mandataria no aceptó acordar la salida de Riquelme, sino que quedó de analizar los antecedentes.
 
El martes, Burgos volvió a comunicarse con la Mandataria, pero tampoco logró que se definiera su salida. Ese mismo día el secretario de Estado anunció públicamente que hablaría del tema con Bachelet el próximo lunes, cuando volviera de sus vacaciones, oportunidad en la que -explicó- le daría su opinión sobre el caso. Aunque no lo dijo, Burgos dejó claro que quería al militante PPD fuera de Palacio.
 
Ya ayer en la mañana, antes de partir al sur, el ministro se comunicó con el contralor Jorge Bermúdez, conversación en la que analizaron el inicio de un sumario administrativo a raíz de los negocios publicados en Ciper. 
 
Con este antecedente, el secretario de Estado volvió a  telefonear a la Presidenta y le planteó que era mejor anticiparse y tomar una decisión.
 
Luego de eso, Bachelet tuvo su propia conversación con Riquelme, en la que le pidió renunciar. 
 
Y aunque el ingeniero le admitió a la Mandataria que consideraba injusta su salida, aceptó la solicitud. Hubo un gesto: se anunciaría como renuncia y no despido.
 
Bachelet volvió a hablar con su ministro del Interior, para ponerlo al tanto del nuevo escenario. Y acordaron que fuera él y no la vocera (s), Claudia Pascual, quien anunciara en Santiago la decisión a los medios.  
 
“Él tomó una decisión y la formalizará el lunes cuando vuelva de su feriado (…). Es bueno que haya renunciado, es positivo”, dijo el ministro tras llegar a La Moneda desde Valdivia. Consultado respecto a si se trató de una renuncia voluntaria o una solicitud de Bachelet, optó por la  ironía: “Hay partos naturales y partos inducidos”, dejando claro que había una imposición de por medio.
 
“Razia” contra la G-90
 
Aunque en los últimos días Riquelme se mantuvo de vacaciones en la playa, se contactó con sus cercanos, principalmente con Peñailillo y el ex asesor de Interior Flavio Candia. Todos coincidieron en el diagnóstico: insisten en que todo esto se debería a una “razia” contra la G-90. 
 
Según ese grupo, esta operación estaría gestada desde el interior de La Moneda. Incluso, aseguran que los antecedentes de las ex empresas de Riquelme fueron filtrados por autoridades de Palacio, a quienes también responsabilizan de que se conocieran las boletas del ex ministro a Martelli, que también se transformaron en el comienzo de su fin.
 
Fuente: La Tercera.
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