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Diálogo Sur | Noticias y Opinión

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Marcelo Leppe: “Ha sido muy bonito trabajar con gente que ha estado al pie del cañón”

Antartica

Marcelo Leppe: “Ha sido muy bonito trabajar con gente que ha estado al pie del cañón”

Marcelo Leppe: “Ha sido muy bonito trabajar con gente que ha estado al pie del cañón”

Punta Arenas. 12 enero 2024. Tras seis años en la dirección del Instituto Antártico Chileno (INACH), el doctor en Ciencias Biológicas Marcelo Leppe Cartes deja el cargo en un momento especial. Están en pleno desarrollo los megaproyectos de renovación de las bases científicas y la implementación de la red de sensores en una enorme transecta que recorre la península Antártica. En este período también destacan las dificultades que impuso una seguidilla de eventos totalmente imprevisibles: el estallido social, la tragedia del Hércules C-130 y la pandemia de covid.

Estamos en su oficina con amplios ventanales que dan a la Plaza Muñoz Gamero de Punta Arenas. Los últimos días de la primavera han sido algo más “cálidos” que el resto de una estación más bien fresca, sin el aire tibio que se presiente en las notas preveraniegas que inundan la televisión chilena. Estamos en la latitud 53º Sur, a sólo diez grados de las Shetlands del Sur, en una región plenamente subantártica. Los días avanzan hacia el solsticio y habrá luz hasta cerca de la medianoche.

Los primeros desafíos

El 2018 el INACH tenía 44 funcionarios y unas diez personas a honorarios. El primer desafío era pensar cómo administrar un programa de casi 500 personas desplegándose durante cinco meses en la Antártica. Esto sucede en un contexto en que había vacantes en la planta sin ocupar y cuando se estaba iniciando el proceso de modernización de la Cancillería, lo que permitió activar un concurso de promoción que tomó de referencia al proceso que vivía el ministerio, con el fin de mejorar las condiciones de trabajo de varias funcionarias y funcionarios. En estos seis años de gestión, la dotación del INACH está alcanzando las 80 personas y con una estructura nueva con dos subdirecciones (una técnica y otra administrativa), seleccionadas por el sistema de Alta Dirección Pública, que han delimitado de mejor forma las complejas funciones del servicio.

El segundo desafío era la infraestructura. “Vislumbramos una brecha gigante si queríamos seguir creciendo en número y calidad en el Programa Antártico Nacional, sin tener eco en la infraestructura para la investigación en la Antártica”, recuerda Leppe. El primer paso fue hacer un diagnóstico de la base Escudero; se mejoró la habitabilidad, se cambiaron los espacios de laboratorios y los espacios comunes, y se cambió el sistema eléctrico. Estabilizar Escudero significaba prepararla para el desafío de proyectarnos hacia el sur, tanto en glaciar Unión como en bahía Margarita con la base Carvajal. “Esto es un desafío mayor porque Chile nunca ha tenido una base científica permanente de actividad anual dentro del círculo polar”, algo totalmente en línea con ya varias versiones de la Política Antártica Nacional, según Leppe.

Para ello se conformó un equipo técnico que ha trabajado en los planes de renovación de tres bases: Escudero, Yelcho y Carvajal, priorizando esta última, porque conlleva mayores desafíos técnicos y podría tomar más tiempo. En el caso de Yelcho, añade Leppe, la idea no es hacerla crecer sino mejorar la calidad de los servicios que presta, con una huella humana minimizada y en un marco de seguridad para investigadoras e investigadores, así como para el personal logístico.

El tercer desafío era mejorar la participación del país en el Sistema del Tratado Antártico, que se encuentra constituido por la Reunión Consultiva del Tratado Antártico (RCTA), la Comisión de Protección Ambiental Antártica(CPA), el Comité Mundial sobre Ciencia Antártica (SCAR), el Consejo de Mánagers de Programas Antárticos Nacionales (COMNAP) y la Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (CCRVMA).

“No se podía entender que un programa con medio millar de investigadores involucrados, y produciendo casi 150 papers científicos por año, no estuviera adecuadamente representado en los más importantes foros antárticos”. Existía solo un precedente, ya que don José Retamales (anterior director de INACH) había presidido al COMNAP.

“Los foros que completan el Sistema del Tratado Antártico son especiales y quienes los coordinan y dirigen son personas con carreras científicas o logísticas reconocidas, no bastando tener el respaldo político de la nación que representan. Es, por lo tanto, un gran logro que Chile tenga hoy una vicepresidencia en SCAR, una vicepresidencia en COMNAP y el liderazgo del Comité Científico de la CCRVMA”. Lo anterior, se ve reforzado con la elección de Chile para ser sede del mayor evento científico antártico del mundo, el Open Science Conference de SCAR que el 2024 se realizará en las ciudades de Pucón y Punta Arenas. Este evento no se había realizado en Chile y solo una vez en Latinoamérica.

El PROCIEN en la encrucijada

Marcelo Leppe se integró al INACH el año 2005, como parte del Departamento Científico, fortaleciendo el área de paleontología y paleobotánica. Una de sus primeras tareas fue hacer un diagnóstico del Programa Nacional sobre Ciencia Antártica (PROCIEN), que fue bastante duro. El estado del PROCIEN no era bueno. Era la época final de treinta años en que funcionaron los Programas Antárticos Institucionales, en el que el INACH entregaba recursos directamente a algunas universidades para que los distribuyeran entre los proyectos que cada universidad priorizara. El rol en esa época del Comité Nacional de Ciencia Antártica (CNIA) también era muy acotado si lo comparamos con lo que sucede actualmente en los Congresos Chilenos de Investigaciones Antárticas, donde participan alrededor de 150-250 personas. En un principio las reuniones eran de 15 o 20 personas. “Otro punto crítico -ahonda el director del INACH- era la cantidad de publicaciones per cápita, analizada según el ISI [Institute for Scientific Information], que hoy día se conoce Web of Science/WoS. Esto no estuvo exento de polémica. Teníamos un grupo de investigadores que no acostumbraban a publicar en revistas ISI por lo que el indicador era de 4 publicaciones por año, que había sido la tendencia de los últimos quince años.”

Desde el 2006, se empezó a evaluar dos veces al año el desempeño de este indicador, es decir, el número de publicaciones ISI sobre ciencia antártica, además de que instituciones los producían y en qué medida estaban asociados al financiamiento y la logística que el INACH entregaba. El 2006 también es significativo por otra razón, recuerda Leppe. Conicyt acepta que la investigación en el Territorio Chileno Antártico era investigación en territorio nacional, lo que antes no era asumido así, inhibiendo la presentación de proyectos en el Continente Blanco. Esto permitió que se abrieran las puertas también de otros fondos, como los de Corfo y los incipientes Anillos.

La sola decisión del INACH de poner prácticamente todos sus recursos en fondos concursables hizo saltar en cinco años la productividad de cuatro publicaciones por año a 42 publicaciones ISI por año. Actualmente, el PROCIEN tiene una productividad que está cerca de los 130 a 140 papers, acercándose vertiginosamente a los 150.

Una nueva fase de la ciencia polar

Según Leppe, casi el 100 % de la ciencia polar que Chile hace, pasa por la evaluación y el escrutinio del INACH y es regulada por él, frente a la situación que existía el 2006, cuando lo hacía un 60 %. Al fortalecimiento de los procesos de selección y concursabilidad, se está sumando una mayor exigencia desde el punto de vista medioambiental con el objetivo de tener proyectos científicos que dejen la menor huella humana posible en la Antártica.

“Yo diría que hoy día estamos en una segunda etapa en la que están articulándose investigadores de excelencia en torno a preguntas fundamentales, por ejemplo, el Centro IDEAL, que es un Fondo de Áreas Prioritarias, por lo tanto, ya el Ministerio de Ciencia reconoce la existencia de un núcleo de prioridades entorno de la Antártica y también asume que hay investigadoras e investigadores de peso para formar este cluster. También está el Instituto Milenio BASE que recientemente se adjudicó la Universidad de Chile con un grupo de investigadores de diversas universidades y eso va mostrando la madurez de las investigadoras e investigadores del PROCIEN”, afirma Leppe.

 

 

 

 

 

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