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Candidatos presidenciales con cargos de representación: ¿Una condición de ventaja o un arma de doble filo?

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Candidatos presidenciales con cargos de representación: ¿Una condición de ventaja o un arma de doble filo?

Candidatos presidenciales con cargos de representación: ¿Una condición de ventaja o un arma de doble filo?

Santiago. 11 abril 2021.  A tres meses de las primarias presidenciales, aún no hay candidatos que marquen una tendencia significativa: Mientras los que lideran por ahora la carrera a La Moneda no superan un 15% en las encuestas, hay un grupo que lleva semanas sin despegar y otros que se integraron hace poco a la competencia con pronóstico reservado.

Dicho escenario se ha transformado en un rompecabezas para los comandos y también para los analistas que buscan leer esa dificultad de los abanderados para conectar con la gente.

No obstante, la mayoría tiene un cargo de representación popular que podría ayudarles en ese intento o al menos a diferenciarse de sus rivales.

De hecho, de los trece precandidatos existentes, solo cuatro no son autoridades o lideres de partido: Paula Narváez (PS), Mario Desbordes (RN), Sebastián Sichel (IND) e Ignacio Briones (Evópoli), aunque en el pasado fueron ministros de Estado.

El resto son senadores, diputados o alcaldes, siendo estos últimos los que tienen mayores posibilidades de destacar, según los expertos.

Sobre cómo influye la posición de los presidenciables en sus campañas, el cientista político y académico de la Universidad de Talca, Mauricio Morales, explicó que “la ventaja de las personas que detentan un cargo y buscan una reelección está probada en candidatos tanto de nivel nacional como subnacional en Chile y en el mundo”.

“Los incumbentes son conocidos en el distrito o comuna, su apellido es fácilmente identificable por los electores y, como si fuera poco, tienen -en promedio- una mayor capacidad que los candidatos desafiantes para recolectar recursos de campaña.

A esto se suma su mayor visibilidad pública en los medios de comunicación”, añadió. En tanto, el cientista político y director de Tresquintos, Kenneth Bunker, comentó que “entre todos los cargos de representación, los alcaldes son los que han tenido un poco mejor llegada con la gente que los otros cargos, siempre han estado tratando de hacer micro mejoramientos en sus comunas y eso es lo que la gente finalmente aprecia”.

“Entre todos los cargos de representación, los alcaldes son los que han tenido un poco mejor llegada con la gente que los otros cargos”.

Kenneth Bunker, cientista político”Cuando se evalúa mal a la política no son necesariamente los alcaldes, son las instituciones como los diputados, senadores, el Presidente, pero los alcaldes siempre han destacado.

Entonces, creo que los candidatos que son alcaldes corren con una pequeña ventaja por ese lado”, enfatizó. Mientras, la doctora en ciencias políticas y académica de la Universidad Católica, Julieta Suárez-Cao, destacó que “en tiempos normales, sin duda que uno de los activos de los candidatos es su reconocimiento público.

Entonces, tener cargos de representación popular les da una ventaja enorme, porque la gente los reconoce más”.

“Pero ahora estamos en un momento extraordinario, con una altísima desconfianza a los partidos, el gobierno y el Congreso y, a veces, en estos momentos, el electorado apuesta por caras nuevas.

Entonces, yo ahí matizaría, en general, siempre conviene el reconocimiento, pero en estas circunstancias hay que esperar a ver qué pasa”, indicó.

Las dificultades de los “sin cargo” Narváez, Sichel, Desbordes y Briones son los únicos que no están en el Congreso o liderando un partido o en un municipio.

¿Les ha costado tener fuerza debido a esa condición?

Para Suárez-Cao, “puede ser que tenga algo que ver, pero Briones, Desbordes y Sichel estuvieron con cargos hace muy poco y ahí no es tan lineal la explicación por la que no despegan”.

Una visión similar planteó Morales: “Fueron ministros recientemente. Por tanto, tuvieron una plataforma comunicacional que les permitió ser más conocidos por los electores. Sichel, además, contó con una cobertura de prensa particularmente favorable, a diferencia de Briones, quien se vio envuelto en sucesivos conflictos”.

“El caso de Narváez es más complejo. Si bien fue vocera del gobierno de Bachelet, lo hizo cuando el gobierno llegaba a su fin.

Por tanto, tuvo muy poco espacio para lucir. Además, ella no cuenta con un apoyo irrestricto de la directiva de su partido, lo que dificulta aún más las cosas”, recalcó.

En esa línea, subrayó que “dicho eso, naturalmente que los candidatos presidenciales que tienen algún cargo lucen más a nivel público en comparación con los candidatos que no lo tienen, pero esto no es excusa para justificar el escaso apoyo que cosechan Briones, Desbordes, Sichel y Narváez”.

Para Bunker, el caso de Narváez es distinto, ya que “no es la candidata para un partido tan grande e importante como el PS.

Su forma de entrada con el dedo de Bachelet, su poca experiencia anterior a pesar de haber sido vocera no la ayuda, creo que no está conectando bien y es un error seguir empujándola por parte del PS”.

“En el caso de Sichel lo que le afecta es no tener un partido político por atrás, es un independiente que todavía está tratando de asegurar la nominación de la coalición para las primarias y en el de Briones, es de un partido pequeño en una carrera que es difícil y llega a instalarse en un momento donde la carrera ya estaba desplegada”, advirtió.

Otro abanderado en esa condición es el de RN, Mario Desbordes, quien está viviendo una serie de roces con el Gobierno debido al liderazgo que ha ejercido en la bancada de diputados del partido, la más numerosa de la Cámara, en el respaldo a iniciativas que han sido rechazadas desde La Moneda, como el retiro del 10%.

El caso de los parlamentarios Uno de los hechos que más llamaron la atención esta semana fueron las críticas que surgieron en contra de la candidata de la DC, Ximena Rincón, luego de que en su propio sector y desde Chile Vamos manifestaran su preocupación por la posibilidad de que use la presidencia de la Comisión de Hacienda del Senado como plataforma.

En estos casos, se podría pensar que es contraproducente tener un cargo o una posición de ese tipo.

Al respecto, Bunker indicó que “Rincón es un ejemplo que retrata muy bien la tensión que existe entre ocupar un cargo y otro que entre los dos son incompatibles con una carrera presidencial”.

“Tener un cargo siempre es una ventaja. Se transforma en desventaja cuando el candidato desperdicia las oportunidades”.

Mauricio Morales, cientista políticoEn tanto, Morales subrayó que “el hecho de tener un cargo siempre es una ventaja.

Se transforma en desventaja cuando el candidato desperdicia las oportunidades y hace un mal manejo de ese cargo.

Rincón, por ejemplo, preside una de las comisiones más relevantes del Senado, que es la de Hacienda”.

Para Suárez-Cao, “en política todo tiene sus pro y contra, las personas que tienen cargos en estos momentos y que sus votos son importantes o roles como el que tuvo Desbordes desde el estallido social también tienen el foco de la opinión pública más encima.

En un contexto normal, es algo a favor, pero a veces puede jugar en contra”.

También hay otros candidatos-parlamentarios que han tenido distintas formas de encarar la competencia, como Gabriel Boric (CS), Pamela Jiles (PH) y Marcelo Díaz (Unir), y al igual que en el caso de Rincón, surge la pregunta sobre si les alcanzará con esa exposición para imponerse en la carrera presidencial o no.

Sobre este punto, Morales advirtió que “los congresistas que basan sus eventuales candidaturas en el conflicto o en el escándalo, cosechan apoyos en el corto plazo, pero se les hace más difícil sostener eso en el largo plazo, pues los votantes comienzan a percibirlos más como parte de un circo que como parte de una institución seria”.

“Si bien el Congreso está desprestigiado, el hecho de utilizarlo como trampolín del odio, la burla y el malestar, no siempre trae beneficios.

En los ’90 los candidatos presidenciales solían venir del Congreso, pero ahora todo indica que los candidatos más poderosos provienen de las alcaldías”, comentó.

Según Bunker, “creo que les sirve la exposición para instalarse, pero lo que pase de ahora en adelante, una vez que ya son candidatos, tiene que ver con cómo usen ese rol de candidato presidencial (…) ayuda a que sean más conocidos, pero instalarse y ganar preferencias en las encuestas es otra cosa”.

Mientras, Suárez-Cao aseguró que esa presencia “no les alcanza para imponerse en la carrera presidencial, definitivamente les puede dar algún tipo de ventaja que, pero yo sería cuidadosa en este contexto, porque es una ventaja que rápidamente se puede transformar en una desventaja.

Van a necesitar mucho más”, concluyó. Alcaldes y líderes de partidos En este contexto, quienes tienen mejores perspectivas a juicio de los expertos son los jefes comunales, como Daniel Jadue (PC), Evelyn Matthei y Joaquín Lavín (UDI), que dejó hace poco su cargo.

Según Morales, “los alcaldes nunca se desgastan, se nutren del contacto con sus vecinos y disfrutan de una plataforma mediática permanente”.

“A diferencia de los legisladores, cuentan con todo el aparataje municipal a su disposición.

Ahora bien, si saturan a la opinión pública siendo prácticamente panelistas de un matinal, eso ya es responsabilidad del equipo comunicacional que los asesora, aunque saben muy bien cuándo entrar y cuándo salir de la sobre exposición”, agregó.

La misma opinión señaló Bunker, quien manifestó que “pueden usar su experiencia como alcaldes para mantenerse en las encuestas o incluso poder hacer una campaña que impacte a la gente.

Creo que por el solo hecho de ser alcalde les sirve para diferenciarse de todos los demás, la gente los aprecia”.

Algo distinto ocurre con los candidatos que son presidentes de partido, como Heraldo Muñoz (PPD), Carlos Maldonado (PR) y José Antonio Kast (Rep). Para Morales, ese cargo “es más un lastre que un punto a favor.

A nivel interno les permite, eso sí, manejar la agenda e incidir en la nómina de candidatos a distintos cargos”.

“Un cargo no les alcanza para imponerse en la carrera presidencial, es una ventaja que rápidamente se puede transformar en una desventaja”.

Julieta Suárez-Cao, cientista política”Ninguno de ellos ha hecho gala de su rol como presidente de partido, lo que es comprensible si evaluamos la imagen de los partidos en la opinión pública.

A inicio de los ’90, en cambio, ser presidente de partido representaba una tremenda ventaja, tal como ocurrió con Aylwin y con Frei, pero ahora sucede todo lo contrario”, recordó.

Suárez-Cao complementó que “teniendo en cuenta la alta desinformación que hay en la ciudadanía, los presidentes de partido no son nombres convocantes, ya que no están en los medios constantemente para ver cómo votaron o qué dejaron de votar o que hicieron o dejaron de hacer. Pasan más desapercibidos que los otros”.

En tanto, Bunker aportó que “me imagino que están tratando de usar el partido a su favor (…) están tratando de ocupar su maquinaria para instalarse, en el caso de Maldonado y Kast es más claro y en el de Muñoz es un poco más difícil, pero es lo que tratan de hacer”.

Fuente: Emol.com –

 

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