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“Siguen llevando el virus a los adultos mayores”: Los jóvenes vuelven a ser un factor de preocupación en la pandemia

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“Siguen llevando el virus a los adultos mayores”: Los jóvenes vuelven a ser un factor de preocupación en la pandemia

“Siguen llevando el virus a los adultos mayores”: Los jóvenes vuelven a ser un factor de preocupación en la pandemia

Santiago. 12 diciembre 2020.  Al aumento de contagios en 11 regiones del país y la situación “crítica” en la Región Metropolitana, según el detalle que ha entregado el Minsal, el llamado de la autoridad sanitaria se ha enfocado en los jóvenes entre 20 y 40 años, destacando que son ellos quienes pueden exponer a sus clusters familiares a un contagio por covid-19.

Sin ir más lejos, el informe epidemiológico 75° de la cartera, publicado el pasado 9 de diciembre, reveló cómo está distribuido el rango etario de los casos confirmados y probables en Epivigila, señalando que “la mediana de edad es de 38 años, donde el 6,61% correspondieron a menores de 15 años, el 24,42% a personas de 15-29 años, el 29,45% a personas de 30-44 años.

Es decir, más del 60% de personas contagiadas son menores de 44 años.

Paris apunta a personas entre 20 y 40 años como “mayor promotor de contagio”: “No se están cuidando” El resto de contagios se distribuye en un 28,57% para personas de 45-64 años y un 10,92% para adultos de 65 y más años.

Sin embargo, la situación no es nueva. Al revisar los informes epidemiológicos de principios de noviembre (65°), las cifras son prácticamente iguales en los rangos de 15-29 y 30-44 años, mientras que a principios de septiembre (47°) era incluso levemente más alto.

¿Cuál es entonces la diferencia del énfasis por estos días en la cartera de Salud y qué factores psicológicos explicarían este comportamiento?

Expertos lo explican a Emol. Entre 20 y 40 años son los que más se contagian “Las personas respetan las medidas sanitarias en general, en el diario vivir (…) pero obviamente pasa que cuando la gente está en reuniones familiares, sociales, me mandan casi a diario fotos de fiestas, juntas de toque a toque.

Hacemos un llamado a los papás, por ejemplo, no dejar que los hijos hagan juntas de toque a toque, eso está prohibido, obviamente Carabineros los puede fiscalizar, pero es imposible hacerlo en todas las casas del país”, dijo el jueves a radio Cooperativa la subsecretaria de Salud Pública, Paula Daza.

Dra. María Luz Endeiza, infectóloga pediátrica Clínica UC Las juntas han sido de gran preocupación en las últimas semanas, pero el rango etario no ha variado, por motivos específicos.

“Siempre el contagio más frecuente ha sido en el grupo entre 20 y 40 años, porque además es el grupo que más sale y en principio gente que trabaja, y una vez que esto detonó se suspendieron las clases, por lo tanto no hubo mucho contagio en niños”, contextualiza la doctora María Luz Endeiza, infectóloga pediátrica de Clínica Universidad de los Andes.

“El tema es que lo que más impacta es que fallecen más adultos mayores, pero los que más se contagian siempre han sido entre 20 y 40, y eso no ha cambiado”, complementó.

Las razones por las que se hace hincapié en los jóvenes tiene que ver, a juicio de la especialista, en dos factores: “Primero, que se está viendo jóvenes que se complican y no todos porque tengan factores de riesgo, sino que algunos que parecían muy sanos, porque este virus no sólo da neumonía, sino que también complica el cerebro; les da derrames cerebrales, trombosis, insuficiencia renal, y eso la gente no lo sabe hasta que le ha pasado, etc.”.

“En segundo lugar, porque la gente joven sigue llevándole el virus a los adultos mayores, la mayoría de los adultos mayores que he conocido hospitalizados o fallecieron, no habían salido de su casa, les llevaron el virus a domicilio, entonces es necesario que esto lo entienda la gente más joven”, agregó.

Más gente se detecta por consulta precoz o por BAC Una de las razones por las que los jóvenes hoy aparecen con una nueva relevancia frente a los contagios, o los llamados reiterados que también ha hecho el ministro de Salud, Enrique Paris, quien incluso la semana pasada recordó que “la edad promedio de pacientes hospitalizados en la primera ola era de 54 años, en esta segunda ola el promedio actual es solo de 39 años”.

La doctora Endeiza aborda otro factor: “Antiguamente la gente consultaba mas tardíamente, porque no sabían qué era lo que tenían , y los casos que se diagnosticaban eran con síntomas y los más graves, peros ahora se diagnostican con muy pocos síntomas, o incluso asintomáticos a través de la Búsqueda Activa de Casos (BAC), eso puede haber aumentado un poco la cifra de contagios en los jóvenes respecto al principio de la pandemia”.

Eso sí, la doctora advierte que sigue habiendo personas jóvenes que no acuden a consultar, y reiteró que “tener fiebre o dolor de garganta, o fiebre y un poco de pérdida de olfato, o dolor de cabeza y pérdida de olfato, son factores para consultar altiro.

Todos los años hacemos la vigilancia de los virus y ahora no hay nada más circulando, no hay que pensar que hay otro virus”.

Las complicaciones del confinamiento y los estímulos ansiógenos Desde una perspectiva más asociada a la salud mental, especialistas aclaran los factores psicosociales que podrían estar determinando comportamientos de menor percepción de riesgo, tal como lo planteó esta semana la subsecretaria Daza.

“Probablemente nosotros (Gobierno) tenemos que fortalecer que las personas, y sobre todo los jóvenes, creo que ahí a lo mejor nuestro mensaje no ha sido lo suficientemente fuerte, en decir que aquí, sobre todo los jóvenes, obviamente por su condición de juventud, que es normal, no hay esa percepción de riesgo tan severo, y por lo tanto, eso hace que, probablemente, no tengamos esta conducta de cuidado tan intenso, o no la tengamos todo el tiempo”.

A juicio del psiquiatra de la Red UC Christus, Pablo Toro, existen dos vertientes que pueden explicar esta situación.

“Por un lado, todas las complicaciones que ha tenido el confinamiento, sobre todo por ser de tan largo plazo, en personas que acostumbraban salir y que requieren socializar, estar con los pares, pasarlo bien; no creo que sea distintivamente en estos individuos, pero son jóvenes y eso se junta con la percepción de menor riesgo para ellos”.

“Todas las complicaciones que ha tenido el confinamiento, sobre todo por ser de tan largo plazo, en personas que acostumbraban salir y que requieren socializar, estar con los pares, pasarlo bien; no creo que sea distintivamente en estos individuos, pero son jóvenes y eso se junta con la percepción de menor riesgo para ellos” Dr. Pablo Toro, psiquiatra UC ChristusEl profesional enfatiza en que el hecho de que este factor explique el comportamiento “no da pie a la justificación de aquello, porque detrás de eso ciertamente hay una desconsideración del otro”.

Toro también sostiene que los estímulos que reciben desde los medios puede ser otro factor de una falsa sensación de tranquilidad, “en términos de que la crudeza de la segunda ola europea, no fue comunicada de la misma manera que fue la primera ola”.

Aclara también que existen “estímulos ansiógenos que se van desestabilizando con el tiempo”, esto es: “Si te asustan todo los días con lo mismo, y esto no tiene consecuencias personales para ti, te vas desensibilizando”.

Como ejemplo, el especialista dice que si la persona joven no ha tenido alguna experiencia fuerte como la muerte de un familiar por el covid, la tendencia a cuidarse podría no ser tan latente como alguien que sí la ha vivido.

El fin de año y el buen clima que acompaña esta época también pueden ser factores a considerar, “puede ser por el buen clima que dan ganas de salir, es una realidad general, estar al aire libre, y hay una expansión de la vida social de la primavera, donde aumenta el ánimo y aumenta la actividad social”, concluye, por su parte, Toro.

Por su parte, la psicóloga de la Universidad de Valparaíso, Rocío Guzmán, apunta al resultado que trajo consigo el proceso de desconfinamiento. “En ese momento, cada individuo se reencontró con la necesidad de ver, sentir de cerca a quienes no veía hace meses, recuperar algo de la vida de antes.

Y es incluso dentro de esta misma necesidad de encuentro que ocurre un proceso de adaptación, puesto que tiene que tomar medidas de resguardo, de cuidado consigo mismo y con quien tiene al frente.

Entender esto como un proceso de asimilación interna entre la vida de antes y la actual, requiere tiempo, aprendizaje y tomar la responsabilidad de equilibrar entre mi propia necesidad y el cuidado de los otros”, destacó.

Fuente: Emol.com

 

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