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Visión de octubre: Los cuatro frentes que preocupan a La Moneda en el inicio de un posible periodo constitucional

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Visión de octubre: Los cuatro frentes que preocupan a La Moneda en el inicio de un posible periodo constitucional

Visión de octubre: Los cuatro frentes que preocupan a La Moneda en el inicio de un posible periodo constitucional

Santiago. 4 octubre 2020. En exactamente tres semanas más, todo el país podrá concurrir a votar en una histórica elección que podría habilitar un proceso de cambio constitucional para Chile.

Según las mediciones más conservadoras, la opción “Apruebo” se impondrá por poco más de la mitad —55% según Numen y 56% según el Centro de Políticas Públicas de la UNAB—, aunque la mayoría le atribuye a esta alternativa un respaldo mayor: 75% según Pulso Ciudadano, 72% según Criteria y 71% según Cadem. Una semana antes de la votación, se cumplirá un año desde el estallido social.

Con estos dos importantes hitos, el mes de octubre de este 2020 se inscribe en la historia del país como uno fundamental para definir su futuro y el rumbo que tomará en adelante.

Por eso es que en La Moneda anticipan que lo que vendrá será un proceso constitucional.

Las preocupaciones “macro” del Ejecutivo al inicio de este periodo son sobre todo cuatro.

La calidad de la política En los pasillos de Palacio, se habla de un “deterioro” general de la calidad de la política que no se restringe solamente al terreno usado por la oposición, sino que también afectaría a la propia coalición de Gobierno.

Este ambiente, temen, podría permear el proceso en torno a una nueva Constitución.

“Hay un deterioro paulatino de la calidad de la política y eso se mide, por ejemplo, a través de la percepción de la gente sobre las instituciones políticas.

Hace muchos que los partidos políticos, el Congreso y todo lo que tiene que ver con política está desacreditado para la gente”, dice el doctor en Ciencia Política, Kenneth Bunker.

Para la académica del Instituto de Asuntos Públicos de la U. de Chile, María Cristina Escudero, no se ciñe solamente a las instituciones sino que se trata de una “crisis de legitimidad general”.

Otro signo: los bajos porcentajes de participación en los procesos electorales. “Cuando se producen crisis, necesitas fortaleza institucional, explica.

“En la práctica, esto significa que la gente, como no confía, pone en duda las decisiones de la autoridad, no se deja guiar fácilmente, no obedece”.

“Cuando el Ejecutivo, los partidos, la autoridad y todos perdieron legitimidad, entonces juegan solos.

Si las instituciones están desprestigiadas, entonces se pierde el sentido colectivo.

Eso es lo que está pasando: dado que tenemos una crisis profunda, nos damos cuenta de que tenemos instituciones que carecen de esta legitimidad, y que carecían de ella desde antes.

Ahora, cuando es importante tenerla, nos damos cuenta de lo importante que habría sido tratar de fortalecerla a tiempo”, añade Escudero.

Para Bunker, otra arista de este fenómeno puede estar preocupando más al Ejecutivo. “Las instituciones tampoco están funcionando de forma representativa”, dice.

“Por ejemplo, uno tradicionalmente piensa que los partidos políticos son las instituciones bases, que nombran candidatos y ellos funcionan dentro del marco del mismo partido.

También que los que logran elegir al Presidente se mantienen fieles al Gobierno, pero lo que vimos, por ejemplo, con el 10%, es que los parlamentarios no están alineados con su Gobierno.

En el fondo, a nadie le sirve un Gobierno que es incapaz de legislar”, acota. La expectativas sobre el Estado Se podría resumir en una frase: “Debajo de este paraguas nos vamos a mojar todos”.

Los efectos y perjuicios que generará la recesión económica asociada a la crisis sanitaria, aseguran en el Gobierno, afectarán a ricos y pobres, a empresarios y empleados, a todos los ciudadanos y también al aparato público.

Ante esto, lo que preocupa es la idea de que al Estado se le asigne la responsabilidad de compensar el deterioro económico para todos.

Para Bunker, es cierto que existe la percepción de que el Estado “tiene una cuenta corriente sin fondo”, y aunque reconoce que eso es un problema, señala también que se debe, en parte, a los mensajes que ha entregado el propio Gobierno.

“No actuó desde el principio de la forma en la que finalmente actuó”, dice. “Terminó desembolsando mucha plata de fondos de emergencia para las personas que más lo necesitaban, ¿por qué no lo hicieron al principio?

Porque da la sensación de que sí hay un Estado con mucha plata, y que sí se le pueden seguir pidiendo cosas”.

“El Gobierno terminó desembolsando mucha plata de fondos de emergencia para las personas que más lo necesitaban, ¿por qué no lo hicieron al principio? Porque da la sensación de que sí hay un Estado con mucha plata, y que sí se le pueden seguir pidiendo cosas” Kenneth Bunker “De todas formas, creo que eso va a la baja.

La gente se está dando cuenta de que la economía hay que activarla, pero creo que es el Gobierno el que debiese encaminar ese debate y tener un plan mucho más a largo plazo, porque se sabe que la pandemia no se va a ir pronto y que el efecto a la economía va a ser más o menos duradero.

Hay que tener algún tipo de plan donde obviamente hay que solucionar los problemas para los más vulnerables, pero también hacer notar que la plata se va acabando”, agrega.

“Es el mismo tema con las pensiones”, añade Bunker. “Puedes sacar el 10%, pero entonces las pensiones no van a subir.

Pasa lo mismo con los recursos del Estado. Ahí hay que tomar decisiones y estas pueden ser dolorosas, como por ejemplo cortar las Becas Chile.

Esas son las cosas que pasan cuando no tienes los recursos”, dice. La noticia de la no apertura de convocatoria para financiamiento de posgrados el próximo año fue anunciada esta semana.

Para Escudero, en cambio, lo de Becas Chile es un buen ejemplo para ilustrar los errores que, a su juicio, ha cometido la administración de Piñera.

“Es obvio que el Estado no tiene recursos ilimitados, pero la gente que ejerce las posiciones de autoridad se enfrentan a distintas opciones y nos tienen que ofrecer alternativas.

Sobre todo en tiempos de desconfianza, tienen que dialogar con la ciudadanía. Probablemente es un proceso mucho más desgastante, pero si quieren tener respaldo en sus decisiones no pueden tomarlas solamente en base a criterios técnicos”, apunta.

“Se tiene que hacer de forma transparente con la ciudadanía: a quiénes van a beneficiar los recursos, por qué se prioriza una cosa y no otra.

Hay que atreverse a consultar, a dialogar, a incorporar a otras autoridades. Es un proceso que requiere más unidad, porque estamos en un momento donde la ciudadanía está muy tensa.

Cuando el Gobierno toma una decisión, la ciudadanía necesita entender que es la mejor opción posible, y eso solamente lo logran involucrando más”, señala.

El clima constitucional La preocupación no surge a partir del texto de una posible Constitución —con sus definiciones e implicancias— o de otra, sino de la incertidumbre que se pueda generar durante el periodo en que se debate cuál va a ser.

El hecho de estar discutiendo una nueva Carta Magna en medio de una crisis social, temen en La Moneda, podría generar cierta reticencia.

El temor es a que otros países dejen de confiar en su estabilidad durante el tiempo en que la Constitución esté en debate. “Me parece que eso carece de fundamento”, opina la académica de la U. de Santiago y analista internacional, Lucía Dammert.

“Obviamente los capitales van a preferir que nada se mueva, pero ha habido países donde han habido cambios constitucionales y eso no ha significado necesariamente retracción de la inversión internacional externa.

Creo que esa es una mirada que, más bien, lo que hace es poner los miedos propios de algunos sobre la mesa”, dice. “Estamos en una democracia, y en democracia el país sigue funcionando, tiene Congreso, autoridades legítimamente elegidas, un proceso de toma de decisiones establecido y los cambios que se produzcan para el futuro van a tener un procedimiento, no van a ser discrecionales” María Cristina Escudero “Sin duda es un periodo de cambio, pero creo que los capitales internacionales, viendo el vecindario y el rol de Chile dentro de América Latina, no deberían necesariamente buscar una salida sino que, por el contrario, quedar más atentos a lo que está pasando.

Lo que tenemos que demostrar es que, incluso en periodos turbulentos, se pueden cambiar las cosas para bien.

Si tú te vinculas con Chile, respecto al resto de países efectivamente todavía está manteniendo un rol de liderazgo importante”, apunta.

De hecho, esta semana, el equipo de estrategia de Morgan Stanley actualizó su visión sobre las acciones latinoamericanas y reiteró su recomendación de sobreponderar los títulos chilenos.

Este ícono de la banca de inversión de Wall Street, previó que una nueva Constitución mantendría el foco pronegocios.

“La piedra angular del marco proempresarial de Chile permanecerá en su lugar después de una probable reforma constitucional”, señaló la firma.

“El solo hecho de estar en un proceso constitucional es bastante normal”, afirma por su parte Bunker.

“Las constituciones cambian y no creo que otros países estén pensando que porque estamos en uno van a sacar su plata, o que a nosotros nos va a venir una inestabilidad política.

Tampoco veo que los mercados vayan a reaccionar tanto tiempo antes. Todavía faltan casi dos años para que lleguemos a un plebiscito de salida, donde bien se podría rechazar una nueva Constitución.

No veo que sea una preocupación inmediata”. Lo mismo opina Escudero. “Estamos en una democracia, y en democracia el país sigue funcionando: tiene Congreso, tiene autoridades legítimamente elegidas, tiene un proceso de toma de decisiones establecido y los cambios que se produzcan para el futuro van a tener un procedimiento, no van a ser discrecionales”, acota.

El bienestar del barrio Esta semana llegaron cifras aciagas desde el otro lado de la cordillera: Argentina sumó de golpe más de 3 mil muertes por covid que estaban pendientes de contabilizar y ya acumula más de 20 mil decesos.

La crisis, además de sanitaria, es profundamente económica: la pobreza alcanzó al 40,9% de la población, marcando uno de los peores registros de su historia según el Instituto de Estadísticas. Eso ocurre hacia el este de Chile.

Hacia el norte, las crisis también se multiplican: Perú atraviesa un durísimo momento con respecto al virus, con más de 800 mil casos confirmados y más de 32 mil muertes.

El Banco Mundial proyecta, además, una contracción económica de 12% para el país este año, aunque algunos analistas anticipan que caiga hasta en un 17%.

A todo ello se suma una importante inestabilidad política, que casi generó la destitución del Presidente Martín Vizcarra. a La situación preocupa al Ejecutivo no solamente por los efectos que pueda traer en términos migratorios dentro de un país con más de 5 mil kilómetros de fronteras porosas, sino también por el bienestar de la región donde Chile está inserto.

Los problemas de nuestros vecinos, sugieren, son de alguna forma también nuestros problemas. “Evidentemente hay que tener mucha preocupación por lo que pasa en el vecindario, porque no solamente nos afecta lo que pasa en Perú y Argentina”, dice Dammert.

“Hay países que tienen sistemas de información que nos están mostrando complejidad, pero hay otros que no la muestran y no sabemos si es porque no pasa nada o porque no tienen información. En términos de covid, no sabemos qué está pasando en Bolivia”.

“Además hay un tema político que también es regional: efectivamente hay una pérdida de relevancia de los partidos políticos, hay una tendencia a una inestabilidad más grande y puede haber un principio de contagio”, señala la analista que también se especializa en temas de seguridad y orden público.

Sin embargo, Dammert matiza la preocupación. “Tanto Perú como Argentina son países que han vivido con turbulencias bastante significativas en los últimos 20 años”, dice, y señala que en un mundo tan interconectado como el de 2020, el “barrio” es todavía más grande.

“Yo diría que es mucho más complejo lo que está pasando en Estados Unidos”, afirma. La crisis de cada país, explica, puede repercutir en Chile.

Fuente: Emol.com –

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